AP
El debate entre la republicana puertorriqueña Nancy Padilla y su compatriota demócrata Migdalia Román era el fiel reflejo de la reñida batalla electoral que se registró ayer en Estados Unidos.
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“Si los republicanos hubieran dejado trabajar a Obama tranquilo, el presidente hubiera logrado mucho más“, dijo Román, un ama de casa de 67 años quien votó orgullosa por Obama en el barrio hispano de East Harlem, en Nueva York. “Obama nos dejó un nivel de deuda enorme”, le respondió Padilla, de 65 años, con tono de decepción, tras depositar su papeleta a favor del candidato republicano Mitt Romney.
Tanto Román, nacida en la ciudad de Carolina, como Padilla, de Cabo Rojo, acabaron la conversación a risas, sabiendo que su amistad de años no está en peligro por su diferencia de opinión, algo muy distinto a lo que ocurría en el resto del país, donde ambas campañas electorales luchaban hasta el último minuto por lograr el voto de gente como las dos boricuas.
Se calcula que 12.2 millones de hispanos acudieron a las urnas ayer, según datos de la Asociación Nacional de Funcionarios Latinos Electos y Designados, lo que representa un aumento del 26 por ciento en comparación con los 9.7 millones que lo hicieron en las elecciones presidenciales del 2008.
El voto hispano está considerado como un factor clave en estados como Ohio, Florida, Colorado o Virginia, altamente disputados por demócratas y republicanos.
REPORTAN INCIDENTES
Durante el transcurso de la jornada electoral la Asociación Nacional de Funcionarios Latinos Electos y Designados, con sede en Washington, reportó 86 incidentes que se presentaron al momento de votar y que afectaron a hispanos.
La mayoría ocurrieron en California (22), Pensilvania (12), Arizona (11), Nueva York (10). Florida y Georgia, estados disputados por ambos partidos, reportaron seis y cuatro incidentes, respectivamente.
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