AFP
Barack Obama y Mitt Romney, ambos candidatos a la Presidencia de los Estados Unidos, no querían dejar ni un solo voto. Ayer durante la contienda electoral, los dos siguieron con su campaña. Lo importante era “conquistar el voto de los indecisos”.
Romney recorrió Ohio y Pensilvania, dos de los estados clave en los comicios.
Obama, por su parte, apareció sorpresivamente en un barrio de Chicago e instó al voto.
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A pocas horas de conocerse el resultado, Obama felicitó a Romney por su “enérgica” campaña y se mostró confiado en lograr los votos necesarios para seguir cuatro años más en la Casa Blanca.
Romney siguió la campaña, incluso el propio día de la elección, porque no quería que los resultados se definieran “por unos pocos cientos de votos”.
Mientras Obama, a pocas horas de conocer los resultados, estaba confiado porque, según él, tenía los votos suficientes para ganar.
Según las estimaciones del Centro de Respuesta Política (CRP) cada uno de los dos aspirantes a la Casa Blanca gastó 2,600 millones de dólares.
En total la campaña electoral en los Estados Unidos costó seis mil millones de dólares, de acuerdo con el CRP.
LO QUE INVIRTIÓ CADA CANDIDATO
Obama superó a Romney en lo que respecta a contribuciones individuales: a finales de octubre había reunido 645 millones de dólares, contra 413 millones del republicano.
Pero según el CRP, Romney superaba al mandatario si se considera la globalidad de los aportes, desde comités de acción política y otros grupos que impulsaron a los candidatos en forma indirecta.
Sorprendentemente el gasto de la carrera presidencial es menor al registrado en la campaña de 2008, que ascendió a 2,800 millones de dólares.
Los bancos y su personal fueron fundamentales para la campaña de Romney, mientras las instituciones académicas y las compañías tecnológicas y sus trabajadores constituyeron un importante respaldo para Obama.
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