Aunque no disparen un solo balazo. Aunque no griten, no apunten a nadie ni registren a una sola persona… La sola presencia de soldados en traje de fatiga, casco, fusil en mano y los dedos prestos sobre el gatillo, desplegados sobre zonas urbanas y rurales, despertó en muchos nicaragüenses que los vieron durante los tensos momentos electorales, viejos recuerdos de aquellos días de guerra cuando la Guardia Nacional salía a las calles por órdenes de la dinastía familiar de los Somoza.

El Ejército de Nicaragua salió para garantizar el traslado y entrega de los materiales en el reciente proceso electoral que, otra vez, terminó con malas noticias para la democracia, como en aquellos viejos tiempos.
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