Pecar sobreadvertido
El lunes 5 de noviembre amanecimos escuchando las quejas de los que salieron a votar en las pasadas elecciones municipales, de que el presidente Daniel Ortega y el Consejo Supremo Electoral (CSE), cometieron fraude, cambiaron votos, robaron alcaldías, etc.
El mismo escenario se vio hace un año con las elecciones presidenciales. Pero si estudiamos a la oposición desde el 2006 al presente, podríamos concluir que el fraude no está en las filas del grupo de Ortega. El fraude nace y viene de nuestros propios partidos.
Sabían que yendo divididos a unas elecciones, con un CSE de poca confianza y sin liderazgo, jamás podrían obtener el triunfo. A pesar del clamor del pueblo por una unidad, ni los partidos ni sus dirigentes quisieron escuchar ese pedido.
El fraude de nuestros partidos va aun más allá, pues mientras están en campaña política juran y rejuran que van a defender el voto hasta las últimas consecuencias, cueste lo que cueste. No les dicen al pueblo que en realidad quienes van a salir a defender el voto en las calles es el pueblo mismo y no ellos como líderes o cabecillas.
Mientras, el pueblo que creyó en ellos es el que se está matando por algo que en sí les corresponde a los líderes hacer. Hasta hoy y con tres fallecidos en las diferentes protestas, los líderes siguen en sus encerronas. ¿Hasta cuándo el pueblo nicaragüense va a seguir poniendo el lomo por estos políticos?
De la actual Administración se puede esperar cualquier cosa. Lo que no se espera y no debe suceder es que los líderes de la supuesta oposición abandonen al pueblo después que les dio el voto. Ni llegaron al número de alcaldías ganadas a como pregonaban que iban a ganar, ni salieron a defender el voto junto al pueblo. Esto también pasó en el 2011. Así que se puede decir que el mismo pueblo pecó sobreadvertido. No aprendimos de nuestros errores recién pasados. Muchos de los candidatos de oposición si bien no ganaron sus alcaldías, terminaron siendo concejales con salario asegurado.
Ante este tercer fracaso político, creo que el pueblo ahora puede exigirle a cada uno de sus partidos de que si no hay unidad y tampoco un único líder de consenso, no habrá apoyo alguno. Y sin el apoyo del pueblo ¿a dónde van a ir a pedir apoyo y a hacer campaña estos líderes? Estimado lector: ¿será usted uno de los que demande unidad o será uno de los borregos que salen a apoyar ciegamente a estos políticos oportunistas para después ser abandonado en el camino a sus puestos públicos.
Walter Sandino. Miami
Se debe cambiar la Constitución
Nuevamente me dirijo al doctor Alejandro Serrano Caldera. Esperé que pasaran las elecciones para hacer más comprensible y aceptable mi propuesta: Ya todos los nicaragüenses estamos claros del desastre que provocan las elecciones y los partidos políticos, pleitos, muertes y millones de dinero estúpidamente votados en un país paupérrimo. Urge cambiar la Constitución de la República para:
1. Eliminar el Concejo Supremo Electoral.
2. En cada municipio habrá una oficina debidamente equipada y supervisada, donde el ciudadano llegará con su cédula a inscribirse con su dirección actualizada. El que no tenga cédula llevará su documentación correspondiente para allí mismo ser cedulado. Luego se le entregará al ciudadano debidamente legalizado una hoja de papel certificada, numerada y con su duplicado, en la que el ciudadano pondrá los nombres de las personas que él considera son las más honestas y capacitadas de su departamento. Luego firmarán tres testigo en dicha hoja, dándole su copia al ciudadano y el original queda en esa oficina. Cuando todos los del municipio hayan cumplido el proceso, se sacará de las computadoras a las diez personas más nombradas por los ciudadanos en cada municipio. Luego a nivel departamental habrá una oficina debidamente equipada y supervisada donde se recogerá dicha información.
Los diez más nombrados de cada municipio se reunirán en la cabecera departamental para nombrar a las dos personas que representarán a ese departamento en la Asamblea y nombrarán también al representante de cada ministerio en su departamento y en sus municipios a alcalde y a los munícipes. Luego, los representantes de los departamentos propondrán a tres abogados para que a nivel nacional sean escogidos nueve de ellos para la Corte Suprema de Justicia.
Managua, por ser la capital y por su población, hará las zonas necesarias que actuarán como municipios. Luego los municipios propondrán al presidente nacional, que será electo en la capital por todos los representantes de todos los municipios.
Estas pequeñas ideas requieren de un documento completo, para ponerlo a la orden de pueblo, tener el suficiente criterio y poder acabar con las estupideces que tenemos siglos de vivir con los partidos políticos creadores de guerras, dictaduras destrucción de la economía y la tranquilidad de nuestra Nicaragua.
Dios ha de querer que este bello país privilegiado por su amor desemboque finalmente en el camino correcto.
Carlos Lacayo Marenco, Rivas
Protesta por anuncio publicitario
Protesto por el anuncio injerencista, de carácter comercial de la empresa salvadoreña judía SIMAN, publicado en LA PRENSA el pasado sábado (03/11/2012). En dicho anuncio ofrecieron premiar al que votara en la farsa electoral del domingo pasado, estimulando sus ventas con promoción 2×1, al ofrecer a mitad de precio el segundo bien comprado por un mismo valor a la primera adquisición. Este sugestivo incentivo se ofreció a los que presentaran su dedo manchado, como prueba de haber votado. Parecía ser la ingenuidad de un incentivo al deber cívico, pero era sugestivamente un sutil mensaje para validar el proceso electoral.
El artículo 51 constitucional da a los ciudadanos nicaragüenses “el derecho a elegir”, conforme a lo que también establece el Art. 2 Cn. que establece la “soberanía popular”, ejercida a través de representantes libremente electos, en un sistema de democracia representativa. Si el mecanismo electoral no garantiza reflejar fielmente ese derecho y si la voluntad popular es burlada por estar colapsado el sistema; por tanto, la acción de votar queda invalidada, por no ser justa, libre y transparente.
Existen varias opciones para elegir y que se haga manifiesta la voluntad ciudadana. Según la objeción de mi conciencia, yo elegí no votar porque me haría cómplice de un mal mayor, según contempla el Art. 5 Cn., que establece excluir todo lo que atenta destruir el sistema democrático o intente el restablecimiento de cualquier tipo de dictadura. Fraude tras fraude, solo nos ha dejado cívicamente la opción: “No hay por quién votar”, como vía pacífica de resistencia ciudadana.
La opción soberana de los ciudadanos de abstenernos activamente era en rechazo a ser participantes del sainete o mascarada. Es una opción que debía ser respetada y no comercializada, con halagos y prebendas, ya que el rechazo cívico de una importante proporción de nuestra población evidencia el agotamiento de ser tratados mercantilistamente, siendo la compra de voluntades, la prebenda y la dádiva parte del arsenal de recursos con los que el gobernante autoritario y abusivo impone su voluntad hegemónica y controla todo, hasta la docilidad de algunos empresarios que ávidos de ganancias santifican el silencio electoral y agradecen la estabilidad y la magnanimidad que ofrece el dictador.
Apelo a que esta carta al director sea publicada en su medio, una vez pasada la tragicomedia o baile de máscaras electoral.
Sergio Rafael Martínez Vega
Ver en la versión impresa las páginas: 11 A