“Hay niños que pasan más en la televisión que en la escuela”

Guillermo Rothschuh Tablada, a sus 86 años, ya camina lento, pero no deja de correr entre las páginas de los libros. Todos los días lee y en su conversación casi siempre está haciendo la misma invitación: lean, lean, lean. Le quedó esa costumbre de cuando estaba frente a los alumnos en las aulas de clase.

Por: Eduardo Cruz

Guillermo Rothschuh Tablada, a sus 86 años, ya camina lento, pero no deja de correr entre las páginas de los libros. Todos los días lee y en su conversación casi siempre está haciendo la misma invitación: lean, lean, lean. Le quedó esa costumbre de cuando estaba frente a los alumnos en las aulas de clase.

Cuando lo visitamos en su casa en Juigalpa no fuimos la excepción, pues como a la mayoría de sus invitados nos regaló uno de sus libros, Poemas chontaleños.

En esta entrevista nos habla más de lo mismo: leer. Pero también de la historia del país, de Carlos Fonseca, de Daniel Ortega, del Seguro Social, de su familia y de su amado Chontales.

::: ¿Me decía que nunca deja la costumbre de leer?

Sí, leo mucho. Siempre leo.

::: ¿Lo relaja?

Claro. Leer es una forma de escribir. Todo buen lector termina en buen escritor. Como dice una canción que los caminos se hacen andando, usted se hace lector leyendo, leyendo, leyendo. Hay lingüistas que dicen que el arte no está en leer, sino en releer, volver otra vez al texto y mancharlo, mancharlo.

::: ¿Qué hace falta para que la gente lea?

Los maestros mismos no tienen biblioteca. ¡No tienen luz! La gente está leyendo hoy menos que antes. Hoy leen más de lo mismo.

::: ¿Cómo así?

Hay una lista oficial, digamos, de libros que se deben de leer. Los da el Ministerio (de Educación). Esos los leen todos, no se salen de esos esquemas.

::: ¿Qué recomienda para leer?

Los mejores autores. Una buena obra lo remite a otra. Para mí Cien años de soledad es una gran novela. La he leído como seis, siete veces. ¿Usted la ha leído?

::: Sí, claro.

¿Cuántas veces?

::: Una vez…

Léela otra vez. Primero le enseña a escribir, después el humor y es una novela prodigiosa. Ese jodido (Gabriel García Márquez) tiene una mente descachimbada.

::: ¿Usted tiene una buena biblioteca?

Es que mis hijos se me levantan los libros. Un hijo mío vive en México. Fui y no me enseñó su biblioteca. No le dije nada, me hice el tonto. Yo le digo a mi mujer que una de las normas para saber vivir es hacerse el pendejo. ¡Qué cuesta saber vivir! Cuesta, cuesta. Hay gente que nunca aprende a vivir. Hay que saber vivir y tomarle gusto a la vida.

::: ¿Hay que tener una buena silla para poder leer?

Sí. Yo leo acostado. Lo primero que leo es LA PRENSA. Leo la página de Opinión, los editoriales, y la columna de Fabián Medina. LA PRENSA me la leo toda, toda, toda.

::: ¿Una recomendación?

Nunca se acueste sin haber leído. Yo cuando me levanto lo primero que hago, a las 5:30 de la mañana, es buscar LA PRENSA.

::: ¿Y qué hace cuando no le viene LA PRENSA?

Ah, siento un vacío. Me siento mal. La mando a comprar. No puedo pasar el día sin leer.

::: ¿Y su esposa profesor?

Es esa que está ahí (enseña una foto). Está enferma. Yo le digo a ella (María Elba) el casamiento nuestro, vos eras la mujer más bella de Chontales y yo el hombre más inteligente. Ahora vos sos menos bella y yo soy más inteligente (le arranca una carcajada al fotógrafo Uriel Molina).

::: Ahora existe el internet, Google, libros electrónicos, ¿qué diferencia hacen?

No es que esté contra la tecnología, no hay duda de que andar en automóvil es mejor que andar en carreta. Mi hijo, por ejemplo, Guillermo, hay un culto exagerado hacia la tecnología, “vas a ver que el libro va a desaparecer”. No papá, le digo, el libro nunca va a desaparecer. Vos no podés ir a una finca, al mar, encajándote una chochada con el internet, tenés que llevarte el texto, el libro. Desde hace tiempo dicen que el libro va a fracasar, que va a fracasar y nada.

::: ¿Y a qué se deberá que no hay mucho amor por la lectura?

Uno es el internet. Otro es este afán por la vida, por la comida. La gente gasta en comer, pero no gasta en un libro.

::: ¿Cómo conocer al buen escritor?

A nosotros nos importa la obra. Por ejemplo, que diga usted “yo admiro a Oscar Wilde”, que era marica, pero no lo admira por sus desviaciones sino por sus obras. A mí me gusta mucho Ezra Pound, fascista, de Estados Unidos, los Cantos pisanos son extraordinarios.

::: ¿Será que la televisión y la tecnología aumentan la pereza para leer?

Evidentemente. En el internet ponen lo que les conviene, pero no ponen obras que cuestionan el sistema. La televisión es un instrumento de propaganda. Hay niños que pasan más en la televisión que en la escuela, pasan tantas horas viendo muñequitos.

::: ¿Usted ve televisión?

Yo veo televisión, pero veo buenas películas, por ejemplo Candilejas de Charles Chaplin que la he visto como diez veces, me gusta el viejo, buenos mensajes.

::: Y el panorama de la educación en Nicaragua ¿cómo lo ve?

Malo, malo, malo, malo, malo.

::: ¿Por qué?

Hablando de números hay por ejemplo, eso dicen las estadísticas de ellos (actual Gobierno) fíjese bien, medio millón de niños que están fuera de las aulas, que debieran de estar y no están. Hay que ver la deserción, me contaba Fidel Coloma que cuando él estaba en Chile, los zapatos, en la mañana los llevaba su hermano al aula, en la tarde se los ponía él. Así ha de pasar con los pobres, unos trabajan y otros estudian. La educación debe ser gratuita y pensar en calidad.

::: ¿No es gratuita en la actualidad?

No, no, no. Los buenos colegios cobran buenos aranceles, buenos maestros, bien pagados, pagan los alumnos. Un alumno va más o menos preparado. Los colegios públicos son deficientes porque es bien deficiente el salario. Un maestro dijo un día que “nosotros damos lo que nos pagan, si nos pagaran más diéramos más”. El maestro está mal pagado. Habría que revisar también los planes de estudio, sociología, economía, verlo todo en función de nación, de nicaraguanismo, que los textos respondan a nuestra realidad.

::: ¿Cómo repercute el mal sistema de educación en el desarrollo del país?

Si le das seguimiento a un grupo de cuarenta alumnos, digamos en la Primaria, habría que ver de ese grupo ¿quién logró llegar a la universidad? Una minoría, ahí se van quedando en el camino y logran llegar un porcentaje muy reducido. Cuando la educación secundaria es deficiente, cuando él llega a la universidad encuentra problemas porque está mal preparado.

::: ¿Y qué me dice de las universidades?

Han proliferado. Aquí (en Juigalpa) hay como seis.

::: ¿Responden a las exigencias?

No creo. Si las de Managua están mal abastecidas, las de acá han de estar peor. Aquí hasta el obispo tiene su universidad. Les ponen un señuelo, por ejemplo Agricultura e Inglés, Sociología e Inglés, Economía e Inglés. Yo no estoy en contra de la enseñanza de las lenguas, a mí me gustaría hablar todos los idiomas, yo medio hablo el francés, viví en París.

::: A usted lo escogieron el mejor maestro del país en el año 2010.

Me dieron un premio de diez mil dólares, el premio Luisa Mercado. La gente me decía que los pusiera en el banco, pero yo dije no, me los voy a comer.

::: ¿Y qué hizo con ellos?

Me los estoy comiendo. La jubilación es baja.

::: Me imagino que usted debe ser uno de los jubilados mejor pagados sí.

Qué va a ser. La pensión es mala, pésima, pésima. El INSS lo que procura es no dar, busca cómo rebajar. Está bien que lo jubilaran a uno como hacen los franceses, con su salario y si hay incremento, le incrementan a uno. La jubilación aquí es muy baja o salvo que tenga conexiones políticas con esa gente que hace el presupuesto.

Cuando yo salí de maestro no había cumplido los 60 años. Esperé 21 meses y después puse mi solicitud. Si yo he ido de seguro me la dan, pero yo no fui, quería cumplir la Ley. Nosotros hemos crecido irrespetando las leyes, eso es grave.

::: ¿Ha sido una cultura en nuestro país?

Casi todos los políticos viven de eso, violando las leyes, pasando sobre ellas. Ya ves ese asunto de la abstención ¿Por qué hubo tanta abstención? Porque ha colapsado, ya nadie cree en ellos. Roberto Rivas es un hombre que depende del Estado, él cuenta para el Estado, él ya sabe cuántos votos van a haber. Hay que rescatar la institucionalidad, ¡está perdida!

::: ¿Y los políticos de este país?

Ellos no representan al pueblo, están ahí por el dedazo.

::: ¿Fue a votar?

No. Tengo rato de no votar, porque no hay por quién votar. El tipo que está ahí no representa mis sueños, mis ilusiones.

::: ¿Qué le ha dicho usted al presidente Ortega?

No hablamos de política. Él es muy cariñoso, pero yo entiendo que él ha llegado ahí para quedarse.

::: ¿Qué le hace falta a los maestros?

Sueldo. Que les paguen mejor. Revisar las escuelas Normales, a ver cómo andan las Normales. Oficina de propaganda del Estado son las Normales, de ahí salen los maestros.

::: ¿Y al país qué futuro le mira?

Está difícil. Se peleó, se luchó, el que sube se quiere quedar. Pero no avanza un país. Las elecciones pasadas fueron una gran elección, una abstención enorme.

::: ¿Aún tiene alguna meta en su vida?

¿Qué se puede programar acá? La solución está en la calle.

::: Dígame una poesía suya.

El haiku es una forma poética japonesa, chiquita. Entonces me puse a escribir una mujer desnuda en haiku:

Cintura: Son más mansos los ríos metidos en las tinajas.

Sexo: Cuando un monte levanta sus sombras sobre el llano, es seguro que bajan sedientos los venados.

::: Usted también fue director del Ramírez Goyena.

Cinco años.

::: Ahí conoció a Carlos Fonseca.

Carlos Fonseca llegó un día con una valijita de madera.

::: ¿Por qué lo nombró bibliotecario?

Porque él había editado en Matagalpa una revista que se llamaba Segovia . Él encantado. Yo le dije, ¿usted qué sabe hacer? Se puso rojo y me dijo que “poeta”. Tírese un poema, le dije y se voló el poema del zopilote. Él me decía poetilla.

::: ¿Qué miraba usted en él?

Coraje. Valiente. Él era de ideas fijas, como todo revolucionario. Los revolucionarios son radicales. Por ejemplo él no creía en la gente urbana, él solamente creía en la gente del campo. Él decía que Sandino es el camino.

::: ¿Una anécdota con él?

Un día llegué tarde, él ya estaba en la clandestinidad, al Goyena, y quiero prender (la luz) y pam me hacen en el brazo. “Poetilla, soy yo”. Le ofrecí una almohada. “No lo voy a comprometer”, me dice. No, le digo yo, aquí te traigo una almohada y una sábana para que te cobijés. En la mañana ya estaba doblada, ya se había ido. Se iba a esconder al Goyena, en un aula. Pobrecito, él creía en eso. Sandino es el camino decía el jodido.

::: ¿Cuándo lo mataron qué sintió?

Yo lo supe en LA PRENSA. Me sentí ahuevado porque era un idealista, esa gente así ya no se encuentra. Inmaculado. Era un hombre que no tenía ningún vicio. Yo creo que jamás dijo la palabra puta, porque ofendía a la mujer.

::: Para finalizar, hábleme de Chontales.

Aquí en Juigalpa fundé el Club de Obreros, la Casa del Maestro, el Liceo Agrícola, la Universidad Agraria. La primera casa de concreto fue esta. Era vergonzoso que la primera casa de concreto la haya hecho un maestro, al fiado, con mi mujer. A mí me gusta la gente de pro. Cuando alguien me dice yo soy propio de Boaco, yo le pregunto ¿qué has hecho por Boaco? Luis Alberto Cabrales me enseñó una técnica, le decía por ejemplo alguien: Luis Alberto allá estaban hablando mal de vos, ¿y vos qué dijiste?, les respondía.

::: ¿Pero cómo ve usted su ciudad?

Esta no es la Juigalpa que yo quiero.

::: ¿Por qué?

Siendo cabecera departamental la aventaja Santo Tomás, ese pueblito.

::: ¿Qué es lo que ha pasado con Juigalpa?

Sus dirigentes. Además, el que vive en Cuapa ya tiene un poquito de confort y se viene a Juigalpa, después se va a Managua. Yo critico a un amigo mío ganadero, millonario, no construyó su casa aquí, la construyó en Managua.

::: ¿Usted está en contra de la gente que se va del país entonces?

Sí, pero no es culpa de ellos. Van buscando mejores…, no hay trabajo. Van a jugársela como dicen.

::: ¿Cómo se lleva con sus vecinos?

Cuando se cocina algo sabroso, mi hija que tiene buena cuchara, yo les regalo a mis vecinos. Con los vecinos me llevo bien.

::: ¿Cómo se ve, un señor enojado o tranquilo?

Poco me enfado, pero mis iras son pasajeras.

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