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desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

con las instalaciones tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann detenido.

La competencia con otros productos es una creciente amenaza para la economía de  algunos artesanos de Monimbó, en Masaya.  LA PRENSA/ N. GALLEGOS

Artesanos urgen apoyo

Cipriano Mena es un septuagenario de Monimbó que parece conocer las leyes del arte en madera, sobre todo de los juguetes que por años han distraído a varias generaciones. En la actualidad, la situación no es fácil para los laboriosos monimboseños.

Noel Amilcar Gallegos

Cipriano Mena es un septuagenario de Monimbó que parece conocer las leyes del arte en madera, sobre todo de los juguetes que por años han distraído a varias generaciones. En la actualidad, la situación no es fácil para los laboriosos monimboseños.

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«La artesanía en Monimbó, está caída. En los años ochenta, el Gobierno (central) mandaba a encargar juguetes en grandes cantidades, pero hoy brilla por su ausencia”. – Cipriano Mena.

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Mientras traza las líneas del futuro carrito de madera, don Cipriano dice que el Gobierno tiene abandonado a los artesanos, por la falta de promoción de sus creaciones.

Agregó que el alto costo de la materia prima se suma a la crisis. “Hace muchos años formamos una cooperativa de artesanos y la mayoría cayó (fracasó), solo dos quedamos. Ahora estamos haciendo el esfuerzo para poder sobrevivir. Te digo que como artesanos estamos en la bancarrota”, aseguró don Cipriano quien se dedica a elaborar caballitos, maripositas, carritos, pajaritos, entre otros juguetes.

La situación no es diferente en casa de doña Juliana López, en donde se elaboran canastitas, indios, sombreritos, briseras y demás productos navideños. “Por el momento, las ventas están frías. Vemos que los productos plásticos están sustituyendo lo artesanal, que es lo tradicional en nosotros. Mucha gente menosprecia nuestro producto”, agregó.

“Mirá. Para vender mis productos yo voy a buscar a las personas que tejen. Entonces yo les compro a ellas, a mí me compran los comerciantes y a estos les compran los clientes, es una cadena. Les pedimos a las empresas estatales y privadas que si gritan la Purísima, pues que consuman lo nuestro”, dijo doña Juliana.

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