Nicaragua demostró que en temas de defensa de la soberanía nacional no existen diferencias que dividan a los nicaragüenses. De acuerdo con entendidos en la materia, Nicaragua sacó la mejor parte de la sentencia que emitió la Corte Internacional de Justicia de La Haya, logrando recuperar la otra Nicaragua en el mar como dijo el experto en Derecho Internacional, Mauricio Herdocia Sacasa.
En tanto, el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, dijo: “La Corte al trazar la delimitación marítima cometió errores graves que debo resaltar y que nos afectan negativamente (…) Todo esto son omisiones, errores, excesos, inconsistencias, que no podemos aceptar”, señaló Santos.
Pero el tema de este artículo es resaltar que cuando se trabaja con una política de nación, independientemente de las administraciones de turno e ideologías, se logra coronar con éxito los objetivos trazados.
El mandatario inconstitucional Daniel Ortega, en su mensaje a la nación para comentar la sentencia de la Corte Internacional de Justicia de La Haya, estuvo acompañado de los expresidentes Arnoldo Alemán, Enrique Bolaños y de Antonio Lacayo en representación de la exmandataria Violeta Barrios de Chamorro. También estuvieron presentes los exministros de Relaciones Exteriores de las administraciones de Barrios de Chamorro, Alemán y Bolaños.
Como es conocido este es un esfuerzo que inició con el gobierno sandinista en los años ochenta declarando nulo el Tratado Bárcenas Meneses-Esguerra, reclamando el archipiélago de San Andrés y Providencia. Posteriormente el 6 de diciembre del 2001 el ministro de Relaciones Exteriores, Francisco Xavier Aguirre Sacasa, introdujo la demanda contra Colombia ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya. En esta demanda Nicaragua pidió la definición de los límites marítimos, solicitó se declare la soberanía sobre las islas de San Andrés, Providencia y Santa Catalina y sobre los cayos de Roncador, Serrana y Quitasueño, entre otros.
Posteriormente la administración del mandatario Enrique Bolaños le dio seguimiento, hasta llegar al gobierno actual. Fueron 11 años de espera para conocer finalmente la sentencia de La Haya, que aunque de manera salomónica nos permite las 200 millas náuticas en el Caribe.
Cuando me desempeñé como director general de Información y Comunicación en el Ministerio de Relaciones Exteriores tuve la oportunidad de conocer a varios de los profesionales que aportaron en la lucha por recuperar nuestros derechos en el mar Caribe. Recuerdo al maestro Alejandro Montiel Argüello que de manera pausada —tanto en su caminar como en su manera de hablar— ilustraba a los jóvenes Mauricio Herdocia Sacasa, Julio César Saborío, Edmundo Castillo, entre otros, brillantes profesionales.
Trabajé de cerca con los cancilleres Emilio Álvarez Montalván, Eduardo Montealegre, Francisco Aguirre Sacasa y Norman Caldera. Muy capaces y profesionales que aportaron su granito de arena en los temas de soberanía nacional. No obstante, los que más destacaron y sobresalieron fueron Álvarez Montalván y Aguirre Sacasa por su carisma y talentos de liderazgo, sólida formación profesional, conocimientos y contactos en el exterior.
Como bien señaló Aguirre Sacasa, en la defensa de la soberanía nacional se organizó un grupo multidisciplinario sin importar ideologías. Por eso vimos a sandinistas, liberales, conservadores y técnicos trabajar juntos sin desconfianzas en un proyecto estratégico de nación como fue defender la soberanía nacional ante la Corte Internacional de Justicia. También es meritorio reconocer los liderazgos que ejercieron Arnoldo Alemán, Enrique Bolaños y Daniel Ortega, que como mencioné en asuntos de defensa de soberanía nacional no tienen ninguna diferencia.
Los nicaragüenses debemos felicitarnos por el fallo de la Corte Internacional de Justicia, porque se obtuvo un resultado satisfactorio para los intereses patrios. Pero lo deseable sería que Alemán, Bolaños y Ortega trabajaran de la misma manera, con el único fin de servir a los nicaragüenses en el combate a la pobreza, mejorar los servicios de salud, educación, generación de empleos, entre otros temas, para que Nicaragua sea la República que todos anhelamos. El autor es periodista
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