JOSÉ ANTONIO PASCUAL/EFE
El Real Madrid ha pasado en pocos meses de la fiesta por el trigésimo segundo título liguero a la depresión y la polémica en la que se encuentra sumido a final de 2012 por encontrarse a 16 puntos del Barcelona.
Cuando aún resuena la celebración de la Liga 2011-12, la culminación de una temporada para el recuerdo, la situación ha dado un giro absoluto y, antes de llegarse al ecuador de la campaña 2012-13 la lucha por defender el título es una utopía.
El técnico portugués José Mourinho cumplió uno de los objetivos por el que fue fichado. Frenó la hegemonía del mejor Barsa de la historia en el futbol español y añadió una muesca a su extenso palmarés como entrenador. Le arrebató al Barcelona la corona liguera y para ello, con Cristiano Ronaldo como estandarte ofensivo, tuvo que alcanzar cifras de récord: 100 puntos y 121 goles en 38 jornadas.
El éxito doméstico solapó la decepción de haber cedido en la tanda de penaltis ante el Bayern Múnich en la semifinal de la Liga de Campeones. El tercer año de la era Mou comenzó y sigue convulso, con terremotos internos y la Liga perdida antes de Navidad.
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