Agencias
Vida
A todos nos ha sucedido alguna vez: un llamado telefónico justo en medio de la preparación de la sopa o alguien que toca a la puerta para entregar correspondencia cuando estamos preparando una rica receta o un simple olvido que hace que nuestra amada olla quede casi convertida en un muestrario de carbón.
Un secreto estupendo para recuperar ollas y cacerolas quemadas, en especial aquellas de superficies porosas, es rociarlas con el mismo producto que compramos para limpiar el horno.
Este compuesto viene en aerosol, que al ser pulverizado crea una capa espumosa. Tan solo rociamos la parte quemada, dejamos actuar por media hora (0 45 minutos) y luego lavar como de costumbre. También es un truco ideal para superficies delicadas, ya que no necesitamos frotar.
Otra opción que funciona muy bien, especialmente en ollas de acero, es frotarlas (delicadamente) con bicarbonato de sodio y gotas de agua tibia.
Por su parte, las abuelas solían hervir cáscaras de papa y vinagre para recuperar las ollas (este truco también sirve para eliminar el sarro de las teteras o cafeteras) y las dejaban reposar por una noche entera.
Recuerda que hoy en el mercado hay una gran variedad de productos limpiadores en crema que sirven para múltiples superficies, que se aplican o esparcen con el dedo (o una esponjita), se dejan actuar por algunos minutos y luego se retiran con un poco de agua.
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