Es peligroso tener ídolos, como los dogmas, que anulan la inteligencia y destruyen la razón, es mejor tener héroes. Nicaragua está en deuda con uno de los grandes. A pesar del estadio con su nombre, el país lo ha olvidado casi por completo: Roberto Clemente, la primera estrella latina de Grandes Ligas y un magnífico ser humano. Valiente, digno, generoso y sincero, solía decir que cuando alguien pudiendo hacer el bien no lo hacía, desperdiciaba su tiempo en la Tierra.