Microcrédito sale a flote

La industria del microcrédito logró en 2012 levantar cabeza, después de tres años de caídas estrepitosas. Las cifras preliminares de cierre de las microfinancieras indican que el sector cerró el año pasado con un crecimiento mayor al cinco por ciento, impulsado por una mejoría en el clima de negocio y la desaparición, al menos por ahora, de la mayor amenaza de este negocio: la cultura de no pago.

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Wendy Álvarez Hidalgo

La industria del microcrédito logró en 2012 levantar cabeza, después de tres años de caídas estrepitosas. Las cifras preliminares de cierre de las microfinancieras indican que el sector cerró el año pasado con un crecimiento mayor al cinco por ciento, impulsado por una mejoría en el clima de negocio y la desaparición, al menos por ahora, de la mayor amenaza de este negocio: la cultura de no pago.

Las cifras en cartera y de clientes de 2012 son menores, no obstante, en más de un treinta por ciento respecto a las registradas hace cuatro años, es decir antes de la crisis de mora. Y es que el sector ha empezado a alzar vuelo, pero ahora lo hace con mayor prudencia y ha renunciado a crecer de forma desproporcionada, tal como lo hacía antes de 2008.

En 2012, las entidades que integran la Asociación Nicaragüense de Instituciones de Microfinanzas

(Asomif) reportan en cartera 163.24 millones de dólares, 8.73 millones de dólares más respecto al 2011. En cartera de clientes, el sector atiende a 243,066, unos 13,030 más que el año anterior.

En término de crecimiento la cartera financiera repuntó 5.35 por ciento y la de cliente 5.36 por ciento, respectivamente.

El presidente de Asomif, Fernando Guzmán, dice que los números antes descritos reflejan el “inicio de la recuperación de la industria de las microfinancieras, no es un repunte extraordinario sino que es el indicio de una nueva etapa que se da sobre la base de una solución de los problemas que generaron la crisis pasada”.

Hay tres factores que han contribuido para que el sector crezca: la mejoría de la economía nacional, lo que implica que las actividades productivas demanden más créditos; la erradicación al miedo de la cultura de no pago, que ocasionó en años pasados el retiro de millonarias líneas de financiamiento al país; y una mayor regulación y ordenamiento jurídico de las microfinancieras.

A lo anterior, Guzmán incorpora un cuarto elemento: el retorno lento, pero seguro, de la confianza de los fondeadores internacionales hacia Nicaragua.

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Uno de los tantos logros que la industria del microcrédito alcanzó el año pasado es el control de la mora, que en 2009 alcanzó cifras récord. En 2012 la mora del sector es inferior al cinco por ciento.

El gerente de la Fundación para el Desarrollo Socieconómico Rural (Fundeser), René Romero Arrechavala, sostiene que pese a la crisis que está afectando al café y los bajos precios en el ganado no creen que a corto plazo esto tenga un efecto en el control de la mora. Recuerda que ahora el sector está siendo más cuidado al momento de aprobar un préstamo.

Además han cambiado el enfoque de riesgo de cada cliente e incluso ya se toma como escenario posible la baja de precio. En el caso de Fundeser, tiene una mora de cartera total de 2.5 por ciento, pero presenta un crecimiento del 22 por ciento en todo su ejercicio.

Además esperan elevar a 20 millones de cartera, lo que representará un crecimiento cercano al 30 por ciento.

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Tal fue la crisis de las microfinancieras que en 2011 la cartera financiera (154.50 millones de dólares) fue inferior en un 37.21 por ciento respecto a la que acumulaba en 2008 (246.08 millones de dólares). Y aunque en 2012 el sector registra ligero crecimiento, la brecha (33.66 por ciento) continúa siendo acentuada respecto a los números de cartera que tenía en 2008.

El saldo negativo de la cartera financiera ha venido acompañado también de un desplome de la atención a personas que requieren préstamos. La cifra de 2012 es menor en un 30.62 por ciento respecto al número de clientes que atendían las microfinancieras en 2008 (350,382).

En cifras reales hasta el año pasado el microcrédito no llegaba a 107,316 personas que sí eran atendidas hace cuatro años.

De hecho, 2008 fue el año de bonanza para las microfinancieras. Según datos de Asomif en ese año se alcanzó el repunte nunca visto en el sector, pero también fue el fin de su periodo de gloria.

El gerente de la Fundación para el Desarrollo Socioeconómico Rural (Fundeser), René Romero Arrechavala, estima que si el sector crece en los próximos cinco años al ritmo del diez por ciento se podrían lograr los niveles de cartera y cliente de 2008.

Las condiciones para crecer a al nivel estimado por Romero están dadas, pero las microfinancieras están conscientes de que la cautela a la hora de colocar el microcrédito debe primar antes que el crecimiento desmedido.

CRECIMIENTO CON SOMBRAS Y LUCES

La recuperación del sector en 2012 no llegó, sin embargo, por parejo a todas las instituciones de microfinanzas. De las 21 entidades en Asomif al menos ocho tienen saldos en rojo ya sea en su cartera de financiamiento o de cliente, o en ambas. “No todas crecimos, algunas crecimos y otras disminuyeron todavía su cartera”, admite Guzmán.

Los desplomes, incluso, superan hasta el 200 por ciento en algunos casos, situación que fue amortiguada por los crecimientos, pequeños, pero esenciales, que registraron las microfinancieras con mayor participación en cartera de crédito y de cliente del total que mueve esta industria.

Entre las instituciones con fuerte peso en esta industria y que sostuvieron el crecimiento del sector, principalmente en cartera financiera, figuran: el Fondo de Desarrollo Local (FDL), ProMujer, Fundeser, Financiera Finca Nicaragua, entre otras. Hay otras microfinanzas que aunque crecieron en más de un treinta por ciento, ese repunte no hizo mella en las cifras finales del sector por tener una baja participación en ese mercado financiero.

De las principales tres microfinancieras asociadas en Asomif, el FDL y Fundeser registran retrocesos en su cartera de clientes, excepto ProMujer que muestra un fuerte crecimiento tanto en cartera como en clientes.

Según las cifras preliminares de este sector, ProMujer creció en cartera cerca del 36 por ciento y en cliente repuntó alrededor del 24 por ciento, respectivamente.

El gerente de Fundeser, René Romero, atribuye la reducción en el número de clientes atendidos “porque terminó el proceso de depuración de la clientela. Se quedó con la crema innata de la clientela y a partir de ahora comienza el crecimiento de la clientela”. Romero sostuvo que en 2012 se registró un significativo crecimiento en la cartera agropecuaria y esperan este año mantener ese dinamismo.

RECOGERÁN FRUTOS DE CONAMI

Guzmán y Romero coinciden que será hasta en los datos de cierre de este año que el sector recogerá los efectos positivos que tendrá en sus ejercicios el marco regulatorio con el que hoy cuentan las instituciones de microfinanzas.

El presidente de Asomif menciona por ejemplo que con el nuevo Consejo Nacional de la Microfinanza (Conami) “habrá un mejor funcionamiento de nuestras instituciones, lo cual se traducirá en un mejor servicio para los clientes, y por otro lado generará una mayor confianza entre los acreedores, que poco a poco se están volviendo a acercar”. Conami, añade, vigilará de cerca la situación financiera de cada institución.

Para este año el sector prevé un crecimiento global de entre 10 y 15 por ciento. “Ya no es lo mismo hablar de Asomif en 2008, que de Asomif en 2012”, sentencia Romero.

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