CA hacia una nueva era

Si para los mayas el Batkún representó la unidad más larga de su calendario, conocido como cuenta larga equivalente a 144,000 días, aproximadamente unos 394 años, y que el pasado 21 de diciembre del 2012 marcó el final de una era y el inicio de una nueva en la que se abra una nueva esperanza para el cambio, el conocimiento, la reconciliación, la paz y la forja de un mejor futuro para esta y las nuevas generaciones

Si para los mayas el Batkún representó la unidad más larga de su calendario, conocido como cuenta larga equivalente a 144,000 días, aproximadamente unos 394 años, y que el pasado 21 de diciembre del 2012 marcó el final de una era y el inicio de una nueva en la que se abra una nueva esperanza para el cambio, el conocimiento, la reconciliación, la paz y la forja de un mejor futuro para esta y las nuevas generaciones, para la sociedad regional en general, y sobre todo sus gobiernos y grupos líderes, esta apreciación holística y cultural enraizada en una de las culturas más prominentes del Continente, debe servir como punto de redefinición entre el pasado convulso, guerrerista, balcanizado y soterrado en la pobreza social y la violencia, hacia un nuevo proceso, esta vez marcado por una agenda abierta y transparente de cara al fomento de la inversión extranjera, la institucionalidad democrática, el cese al crimen organizado y una mayor dinamización del proceso de integración regional y a los tratados y acuerdos de asociación con bloques económicos sólidos como la Unión Europea, Estados Unidos y el conglomerado asiático, entre otros.

Y algo más: de cara a la modernidad tecnológica y científica con la que vienen surgiendo países del continente como Argentina, Brasil, Venezuela o Chile, es esta también una oportunidad para desempolvar los archivos de los megaproyectos de infraestructura que desde siglos atrás duermen el sueño de los justos, y a la vez, ensamblarlos con las nuevas grandes iniciativas que permitan un despegue estructural del istmo.

La región no puede seguirse recostando en viejas burocracias, estancándose en paniaguadas reminiscencias del ayer ni en nacionalismos deprimentes que en nada abonan a una prosperidad mental y social; muy por el contrario, la tendencia es hacia la apertura de una racionalización como estado regional para definir un punto de partida tanto para la mira de grandes sectores inversionistas así como para el mejor aprovechamiento del flujo —ya limitado por la severa crisis económica mundial—, de la cooperación supra regional.

Evidentemente, deben propiciarse con visión de futuro mecanismos que permitan acuerdos macros, medios y mínimos entre gobiernos, grupos de oposición política, sector privado y ONG, en los que prevalezca siempre la semilla del diálogo como único conducto civilizado para el entendimiento entre las partes y para también, hacer frente a los desafíos actuales, escenificados en el crimen organizado, la violencia social y las latentes faltas de oportunidades y desigualdades sociales que aún persisten.

Según datos de la Inversión Extranjera Directa (IED), que es uno de los parámetros para vaticinar el crecimiento económico en los países, existen altibajos en las cifras por país de cara al desarrollo de las inversiones. En este sentido, se señala que Guatemala ha crecido notablemente en los últimos años, Panamá, Costa Rica y Honduras se han mantenido mientras que Nicaragua ha caído en un 20 por ciento y El Salvador en un 60 por ciento, “lo que hace sonar todas las alarmas”, escribe en su última edición la revista El Economista .

Sin embargo, pese a estos vaticinios la percepción estadística es que la inversión extranjera continúa creciendo, siendo los países más atractivos Costa Rica y Panamá, seguida de un “buen pronóstico” siempre según dicha publicación, en Nicaragua, en donde a pesar de que la Cepal estima que en el primer semestre del 2012 la IED tuvo una recaída, el pronóstico para el cierre de año era positivo, superando ya los mil millones de dólares.

De lograr Centroamérica entera un mejor clima para los negocios, respetando las leyes y actuando con transparencia y eficiencia, sí es factible pronosticar que el rumbo económico podría traer buenas nuevas, sobre todo en las tendencias empresariales hacia la generación eléctrica, las telecomunicaciones y la incursión en megaproyectos de infraestructura, como el boom de los canales secos en algunos países, y la legendaria — y visionaria— construcción de un Canal Interoceánico en Nicaragua, entre otros grandes temas. La cosmología maya nos lo está diciendo a gritos.

El autor es escritor y periodista.

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