Josué Bravo
En febrero de 2009, el Tribunal de Juicio de San Carlos, norte de Costa Rica, lo condenó a cinco años de prisión por administración fraudulenta. Y desde el 7 de diciembre pasado que la Sala lo ratificó se mantiene huyendo.
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Durante los últimos días, Nicaragua se ha convertido en el “refugio” de dos costarricenses buscados por la justicia de su país por diferentes causas.
El más reciente caso es el de Juan Carlos Quesada Salas, un exgerente del estatal Banco Nacional (BN), quien asaltó el fin de semana pasado la misma agencia bancaria que regentaba.
Quesada era gerente de la agencia del BN en Santa Teresa de Cóbano, en el Pacífico del país, hasta que sustrajo de las bóvedas del banco 378 millones de colones (unos 750 mil dólares) para darlo a delincuentes que lo habrían coaccionado, según declaró.
Tras dejar el botín en la cabina donde vivía en Cóbano y huir de los supuestos delincuentes que se llevaron el dinero, según dijo, cruzó ilegalmente a Nicaragua el domingo pasado y regresó el jueves por la tarde para entregarse a la Fiscalía, que ahora lo acusa del delito de peculado, por el que un juzgado le dictó tres meses de prisión preventiva.
“Crucé por Nicaragua por un punto (ciego) donde se cruza”, dijo el exgerente a un canal local, en la única entrevista que brindó a un medio de comunicación antes de entregarse a las autoridades.
“(Quesada) estuvo dentro y fuera del país. Anduvo por varios lugares hasta que, finalmente, salió y estuvo en Nicaragua”, dijo el abogado defensor José Villalobos.
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