A juzgar por lo expresado en su discurso de inauguración y por lo presenciado a lo largo de la campaña electoral es evidente que para el presidente Obama América Latina no está entre sus prioridades del segundo periodo presidencial. Sin duda este será enfocado en una agenda predominante doméstica con muy poco apetito para una política exterior más allá de lo estrictamente indispensable. En muchos casos liderando desde atrás y en otros casos condicionándose a un consenso internacional.