Siendo que uno de mis personajes preferidos en la mitología griega —por aquello de que en la leyenda helénica fue el creador de los seres humanos y además tomó fuego del cielo para darles la inteligencia, y por eso fue cruelmente castigado por Zeus—, busqué información sobre su padre, el titán Japeto.
Pero es poco lo que se ha escrito sobre Japeto. El sacerdote católico y mitólogo mexicano del siglo pasado, Ángel María Garibay K., explica en su libro Mitología Griega que Japeto es “hijo de Urano y Gea, o sea la tierra y el cielo. Se unió a la océanide (hija del dios Océano) Clímene, y de ella tuvo por hijos a Prometeo, Epimeteo, Atlas y Menecio. Y no hallamos mayores huellas de su persona”.
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Vale la pena anotar, como disgresión complementaria, que el padre Garibay, nacido en junio de 1892 y fallecido en octubre de 1967, a los 75 años de edad, fue un erudito en culturas americanas prehispánicas lo mismo que en las distintas ramas de la mitología universal. Fue miembro de las academias de la Lengua y de Historia de México y autor de una extensa bibliografía, que incluye traducciones del griego clásico al español de las tragedias y comedias de Sófocles, Esquilo, Eurípides y Aristófanes. Y además luchó incansablemente por el mejoramiento de las condiciones de vida de las comunidades indígenas mexicanas, de cuyas culturas ancestrales era ferviente admirador.
En la breve referencia que el padre Garibay hace de Japeto, menciona el interesante dato de que “creen algunos que es un personaje de la mitología anterior a la helénica y acaso relacionado con el Jafet del Génesis hebreo”. Pero aclara que “no hay datos para resolver la cuestión”.
Otro consagrado mitógrafo, el francés del siglo XIX Jean Francois Michel Noël, dice que Japeto es en efecto hijo de Urano y Gea. Agrega el mitólogo francés, citando al historiador griego del siglo I antes de Cristo, Diodoro de Sículo, que Japeto “fue un hombre poderoso en Tesalia, pero malvado, y más recomendable por sus cuatro hijos que por su mérito. Sin embargo, los griegos lo consideraban como padre y no conocen otro más antiguo que él; de suerte que ni su historia ni sus tradiciones se remontan más allá”.
Japeto tenía cinco hermanos, pues eran seis los titanes hijos de Urano y Gea, y seis hermanas hembras que eran llamadas “las titánidas”. Los titanes fueron encerrados por su padre en las profundidades de la tierra, para no tener que ceder ni compartir el poder con ninguno de ellos y por temor a que lo pudieran destronar. Pero los titanes escaparon con ayuda de su madre y en una de las bajadas de Urano a la tierra para hacer el amor con Gea, Cronos lo castró y lo hizo prisionero.
De esa manera fue que Cronos subió al poder, pero ya en trono se comportó igual que su padre y devoró a cada uno de sus propios hijos, por el mismo temor de que lo pudieran derrocar. Después, cuando los hijos de Cronos, encabezados por Zeus, se rebelaron después de ser vomitados por su padre gracias a una poción vomitiva que le dio a tomar Rea, su esposa, Japeto y los demás titanes fueron sepultados vivos en las profundidades de la tierra.
En cuanto a que Japeto sería el Jafet bíblico, hijo del patriarca Noe y sobreviviente del diluvio, junto con sus hermanos Sem y Cam y sus esposas, se conoce que esta hipótesis fue sugerida por algunos investigadores como el escritor inglés John Milton, el autor de El Paraíso perdido , basados en que sus nombres son idénticos y ambos mitos coinciden en lo del diluvio. Solo que en el mito griego los que sobrevivieron al diluvio universal no fueron los hijos de Japeto sino sus nietos. Pero esta es otra historia.
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