Amalia del Cid
Santo Domingo todavía no tiene paz. Basta con que tres personas estén platicando en la calle para que se aparezca un trío de antimotines o policías vestidos de civil, cuenta Nelson Álvarez Díaz, alcalde de este municipio de Chontales.
“Es terrible”, dice. Pero ese es el ambiente en el pueblo desde hace una semana, a partir de los enfrentamientos entre oficiales de la Policía Nacional y mineros artesanales que protestaban contra la empresa canadiense B2Gold
Según la empresa, ya se firmaron acuerdos con cuatro grupos de mineros, sin necesidad de pagos en efectivo, sino con “soluciones sostenibles y de beneficio de largo plazo”. “Somos los principales promotores de que Santo Domingo se mantenga en tranquilidad”, comunicó la minera.
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“Hay niños con temor. No habían visto esta represión. Acuérdese tener 1,300 antimotines bien armados en un pueblo que nunca había visto esto. Ni cuando la guerra”, manifiesta Álvarez Díaz.
Según él, algunos mineros heridos no han recibido atención médica. Además, “hay un montón de gente que no tiene para comer, a un muchacho le volaron un huevo y hay otro que tiene un balazo y se está pudriendo”, lamenta.
A veces se oyen morterazos, afirma Juan Pablo González, de la directiva de los mineros de El Cafetal. Se sabe que de nueve a doce “compañeros” andan huyendo o se fueron del país para no ser detenidos por la Policía, dice Elvis Carrasco, minero artesanal.
37 personas fueron acusadas tras los incidentes del pasado fin de semana. Doce de ellas están detenidas en la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ), en Managua.
Los antimotines vigilan la entrada del pueblo. Mientras, en Santo Domingo se prepara una comisión que intentará negociar con B2Gold la liberación de los mineros recluidos y el no encarcelamiento de los “perseguidos”.
Anne Pérez, vocera de la empresa dijo que “en relación al tema de las personas detenidas, ese es un caso que está en jurisdicción de las autoridades del orden público. Y B2Gold es una empresa respetuosa de las instituciones en el país”.
Con todo, la posición de la empresa es que está “abierta al diálogo”. Un diálogo que, según el alcalde de Santo Domingo, la propia minera “violó”, pues, asegura, se había coordinado una reunión para el domingo 10 de febrero, pero se abortó porque los antimotines llegaron la madrugada del sábado.
Los mineros de Santo Domingo reclamaban 15 millones de dólares como “indemnización” por el uso de tierras en las que tradicionalmente ellos habían buscado oro.
1,200 se estima que son los mineros que protestaban contra B2Gold. Las directivas de cuatro grupos han llegado a acuerdos con la empresa, no así la de El Cafetal, que aglutina a 500 mineros.
Según la empresa, ya se firmaron acuerdos con cuatro grupos de mineros, sin necesidad de pagos en efectivo, sino con “soluciones sostenibles y de beneficio de largo plazo”. “Somos los principales promotores de que Santo Domingo se mantenga en tranquilidad”, comunicó la minera.
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