El cónclave para elegir al sucesor de Benedicto XVI, que decidió renunciar el lunes por “falta de fuerzas”, podría empezar “antes del 15 de marzo” si todos los cardenales están en el Vaticano, indicó ayer la Santa Sede.
Según la constitución apostólica, el cónclave tiene que empezar “entre un mínimo de 15 días y un máximo de 20” desde que se decrete la llamada “sede vacante”, fijada para el 28 de febrero, el momento que Benedicto XVI eligió para abandonar el trono.
“Me dijo que entendía las obligaciones de un papa, la responsabilidad de atender una agenda muy dura, muy complicada. Me dijo que le había costado mucho tomar esta decisión, pidió sabiduría a Dios pero finalmente tomó la decisión de darle paso a alguien que pueda atender esta agenda”, explicó Pérez Molina tras la audiencia.
Benedicto XVI, sonriente, recibió a Pérez Molina con un “bienvenido presidente”. “Sigo la situación de Guatemala y conozco los graves problemas de droga” que tiene, dijo en italiano, y elogió “los esfuerzos del gobierno” guatemalteco para frenarlos.
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“Pero la situación esta vez es diferente, porque la constitución habla de 15 a 20 días para dar tiempo a los cardenales de llegar a Roma. En este caso es posible que todos los cardenales hayan llegado y no haya que esperarlos. Se puede interpretar la constitución”, dijo el portavoz Federico Lombardi.
El tema está siendo debatido por los mismos cardenales y “es posible que nuestras autoridades sometan al voto ese tema el mismo día que empieza la “sede vacante” dijo. Los cardenales están “profundamente afectados” tras la decisión de renunciar de Benedicto XVI e intentan “enfocar el alcance y el significado de ese gesto”, añadió Lombardi.
Tras su renuncia, Benedicto XVI se trasladará a la residencia veraniega de los papas, en Castelgandolfo, en las afueras de Roma, donde “permanecerá unos dos meses”, aseguró Lombardi. “Creo que permanecerá allá hasta finales de abril o inicios de mayo mientras remodelan la nueva residencia en el Vaticano”, precisó.
La nueva residencia de Benedicto XVI será un monasterio dentro del Vaticano, donde vivirá también su secretario personal, el alemán Georg Gänswein, y varias monjas que trabajan a su servicio.
“Me dijo que entendía las obligaciones de un papa, la responsabilidad de atender una agenda muy dura, muy complicada. Me dijo que le había costado mucho tomar esta decisión, pidió sabiduría a Dios pero finalmente tomó la decisión de darle paso a alguien que pueda atender esta agenda”, explicó Pérez Molina tras la audiencia. Benedicto XVI, sonriente, recibió a Pérez Molina con un “bienvenido presidente”. “Sigo la situación de Guatemala y conozco los graves problemas de droga” que tiene, dijo en italiano, y elogió “los esfuerzos del gobierno” guatemalteco para frenarlos.
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