El papa de la fe
¡Sorpresa!, Sí. Pero no asombro. El aun papa Benedicto XVI es quizás uno de los mejores intelectuales, filósofos y teólogo de los últimos tiempos, se retira como lo que siempre demostró ser, un hombre de sencillez, humildad y de mucha altura intelectual para enfrentar los problemas más delicados de la Iglesia.
La abdicación en el derecho canónico es el acto por el cual uno se despoja de los bienes que posee o abandona una dignidad, prebenda o cualquier otro beneficio eclesiástico.
Un papa humano, sencillo y a la vez firme y responsable ante su propia Iglesia, abdica humildemente reconociendo que ya no “tiene fuerzas y vigor” para semejante responsabilidad y es quizás esa dejación la que asombra a algunos, que a diario vemos cómo las personas se aferran a cargos, posiciones, funciones hasta el punto inclusive de hacer artificios legales para mantenerse en el poder soberano, sin embargo hoy Benedicto XVI se retira con altura, con sensatez reconociendo su deterioro natural de su vida.
Un ejemplo a seguir para aquellos que se apegan a cargos o funciones, sin la valentía de dejar cualquier tipo de beneficio por muy pequeño que sea para que se continúe con el caminar eclesial. Benedicto, un papa criticado por un sector, quien sueña ver a la Iglesia “democratizada” como si se tratase de un partido político.
Un papa que mantuvo la doctrina de la fe como Cristo la enseña sin matices libertinos, sino doctrina apegada a la palabra divina. Benedicto el papa de la fe, un papa de la dulzura en la firmeza, un pontificado sin mucho flash, cámaras y acción, sin mucho figureo como nos ha acostumbrado Hollywood. Un Benedicto XVI guardián de la doctrina, silencioso, sin miramientos, de una teología sólida y actual, que trata los asuntos más delicados con tanta soltura y lineamientos Cristo-céntricos.
Mi agradecimiento a su santidad Benedicto XVI por su valentía, por haber dado respuesta a la era del conocimiento, de la intelectualidad, un papa que estuvo a la altura de los avances científicos y supo con firmeza decir que es humano, ético y que no lo era. El papa de la fe.
Jessica López M., Jurista
Invertir en mejor educación
Ha iniciado un nuevo año escolar. Los temas del día, en los diferentes medios, han sido las ventas de útiles y uniformes escolares; sin faltar los datos estadísticos de la matrícula de primaria, secundaria, técnica y universitaria. Las dificultades para los estudiantes siguen siendo las mismas de los últimos años: económica, condiciones adecuadas para la formación, accesibilidad a la educación superior.
Se han realizado en distintas universidades del país las pruebas de admisión a los estudiantes de nuevo ingreso. Los resultados de aprobación no superan en este año el seis por ciento en el caso de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI) y el 18 por ciento en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN) y como en todos los años ni el Ministerio de Educación y mucho menos las universidades asumen responsabilidades.
Evidentemente no gozamos de la mejor educación superior, comparándola con el resto de Latinoamérica, lógicamente los esfuerzos deben estar encaminados al aumento de la calidad. Sin embargo estos resultados más que un bajo rendimiento de aprobación muestran la realidad de nuestra educación básica; que en buen castellano el Ministerio de Educación está aplazado, ya que esta institución a través de los diferentes colegios e institutos que otorga un diploma que certifica a los bachilleres con suficiente capacidad para pasar a un nivel superior, el universitario.
El problema no es reciente, ya que ha sido un comportamiento histórico no solo en este Gobierno. Sin embargo es este por medio del Ministerio de Educación quien puede planificar e implementar modelos de estudios a fin de aumentar el nivel competitivo de los estudiantes y por consiguiente el de los futuros profesionales. También actores como el sindicato de profesores, estudiantes organizados, universidades, padres de familia y empresa privada, deben ser más beligerantes en la gestión educativa.
Hoy por hoy el material humano dentro de las empresas es muy importante, pero en ocasiones solo queda en concepto. Así como la empresa privada está pendiente en donde encontrar materia prima que la haga competitiva en el mercado, igual o más, debería estar preocupada por obtener a nivel interno profesionales con suficiente capacidad, que desde el punto de vista económico es más beneficioso producirlo aquí que estar importando o seguir formándolos de forma casi artesanal.
Los efectos de la educación en una sociedad puede decirse que están enmarcados en un ciclo; al tener estudiantes con más capacidad técnica y de análisis, los profesores tienen también que mejorar su preparación. Con profesionales más capacitados las instituciones deberían ser más fuertes, todo lleva a un beneficio personal del profesional por ende a la familia y en tanto al país.
Los políticos y personas influyentes de este país, si en realidad quieren trabajar por el país, la educación debe ser prioritaria, no podemos seguir viviendo de los logros de Rubén Darío ni a expensas de la existencia de petróleo en el país. Es como vivir esperando sacarse la lotería y mientras tanto no trabajar.
Juan Carlos Treminio Vega
El Goyena del 48
Debo enfatizar que paralelo al orgullo de llevar en mi corazón el ser exalumno del muy prestigiado Instituto Nacional Ramírez Goyena va la nostalgia bien sentida y bien marcada en mi vida estudiantil de los logros excelentes de la enseñanza-aprendizaje que recibimos en el Goyena en el curso 46-47 47-48, pues varios compañeros de Masaya que estudiábamos en el instituto de esta ciudad decidimos ir a Managua, al Goyena, para finalizar nuestros estudios de bachillerato en el citado instituto, pues en Masaya no se otorgaba en esa época el diploma de Bachiller en Ciencias y Letras y muchos se iban a examinar a Granada para obtener el ansiado diploma.
Motiva esta carta el reportaje sustantivo y valioso de mi estimable amigo periodista Eduardo Cruz, publicado en la revista Domingo en LA PRENSA el pasado 13 de enero del año en curso, titulado “El sabio Ramírez Goyena”; y en verdad el perfil de este personaje deja bien claro que don Miguel Ramírez Goyena tiene en la historia de Nicaragua un lugar destacado, que abona mucho a la cultura nacional. En mi archivo bien clasificado registro varios estudios sobre el maestro Goyena igual que artículos escritos por exalumnos que con mucho afecto y simpatía recuerdan a los maestros que con profundo amor a la enseñanza secundaria fueron todo entrega impartiendo con maestría absoluta las asignaturas de programas de un nivel de pedagogía con una guía de metodología muy propicia. En este mes de febrero se cumple un aniversario más de la promoción número 52 que conformamos 34 bachilleres y que fue dedicada al profesor Luis Enrique López.
Me halaga y me emociona estar viendo y viviendo en este 65 aniversario de dicha promoción que ese Goyena del 48 del siglo pasado lo recordamos como un instituto que le brindó a Nicaragua ser reconocido como un templo de mucha sabiduría. Muchos compañeros están en los predios que Dios les dispuso y muy pocos conmigo estamos llevando una vida terrenal con la familia y con los recuerdos de nuestros estudios secundarios, universitarios y lo propio de nuestras profesiones.
Finalmente para todos mis maestros, mis respetos y un fraterno y amoroso recordatorio y que Dios cuide con mucho celo sus memorias.
Alfonso Dávila Barboza. Masaya
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