A pesar de que nuestra beata y futura santa, Sor María Romero (Nicaragua 1902-1977) poseía una fe a toda prueba que la acompañó toda su vida y la ayudó a mover montañas en favor de los pobres, no siempre la demostraba en oraciones piadosas pidiendo milagros o incluso vendiendo un milagro como en realidad hizo cierta vez.