La importancia de la educación preescolar

¿Realmente hace la diferencia en el futuro de nuestros hijos el meterlos desde temprano a un centro preescolar? Esta es una pregunta que se hacen muchas madres y al parecer no hay consenso alrededor de este tema. Algunas piensan que es mejor tener a sus hijos más tiempo en sus hogares mientras cumplen los 6 años, que es cuando empieza la educación primaria obligatoria en la mayoría de los países latinoamericanos. El origen de la controversia aparenta ser la falta de conocimiento de lo que sucede en estos centros preescolares, y si en realidad esas actividades le ayudan al desarrollo cognitivo de sus hijos o es simplemente una guardería en donde te “los cuidan” mientras las madres trabajan o se dedican a otras actividades. Existe un gran desconocimiento sobre cómo funciona el cerebro y su estímulo a tempranas edades.

¿Realmente hace la diferencia en el futuro de nuestros hijos el meterlos desde temprano a un centro preescolar? Esta es una pregunta que se hacen muchas madres y al parecer no hay consenso alrededor de este tema. Algunas piensan que es mejor tener a sus hijos más tiempo en sus hogares mientras cumplen los 6 años, que es cuando empieza la educación primaria obligatoria en la mayoría de los países latinoamericanos. El origen de la controversia aparenta ser la falta de conocimiento de lo que sucede en estos centros preescolares, y si en realidad esas actividades le ayudan al desarrollo cognitivo de sus hijos o es simplemente una guardería en donde te “los cuidan” mientras las madres trabajan o se dedican a otras actividades. Existe un gran desconocimiento sobre cómo funciona el cerebro y su estímulo a tempranas edades.

Afortunadamente cada vez hay más investigaciones que comprueban que la estimulación temprana es la responsable de crear nuevas conexiones neuronales en el cerebro de nuestros hijos. Sin estímulo no hay crecimiento de la capacidad cognitiva. Hasta las caricias que le damos a nuestro bebé ayudan a que se formen nuevas conexiones neuronales y literalmente aumentan la inteligencia. Antes de que existieran “pruebas” de este fenómeno, ya se sospechaba algo como lo podemos ver en un ejemplo de la Segunda Guerra Mundial. En Europa, recién pasada la guerra, habían refugios para bebés huérfanos y en uno de ellos se observó el siguiente fenómeno: Existían dos alas idénticas en el refugio con bebés de distintas edades, pero por alguna razón en un ala morían menos bebés que en la otra. Cuando los médicos se dieron cuenta de esto, se dieron a la tarea de investigar las razones por lo cual esto sucedía y fueron descartando cosas por cosa hasta que descubrieron algo sorprendente. En el ala en la que sobrevivían más los bebés había una enfermera que además de brindarles los cuidados médicos indicados, se tomaba el tiempo de cargar a cada bebé en brazos, abrazarlos y acariciarlos. Esta diferencia, aparentemente sin importancia y base científica, proporcionaba a los bebés con un sentimiento de confianza y quién sabe, quizás un sentimiento de esperanza en el futuro. ¡La estimulación temprana estaba funcionando!

Hoy por hoy ya no hace falta especular sobre el asunto, pues hay un sinnúmero de estudios que corroboran la importancia de que un niño pequeño se vea expuesto a distintos estímulos en todos sus sentidos, incluyendo el social, que con tanto éxito se consigue en la educación preescolar. Hay una diferencia abismal en la inteligencia de un niño que ha entrado a un preescolar a una temprana edad con uno que lo ha hecho más tarde en su desarrollo. Es importante que las madres no se sientan culpables de “abandonar” a sus hijos y piensen en todo el bien que la educación preescolar puede lograr en ellos. Serán niños más inteligentes, seguros de sí mismos y realmente felices! El autor es especialista en educación