Una vida para servir

El Día Internacional de la Enfermera se celebra el 12 de mayo en honor a Florence Nightingale, impulsora del concepto moderno de enfermería. María Elsa Gámez Peralta ha consagrado su vida al servicio de los demás a través de esta profesión que llegó por casualidad a su vida, pero que le robó el corazón.

LA PRENSA/ Carlos Herrera.

Geraldina González C.

El Día Internacional de la Enfermera se celebra el 12 de mayo en honor a Florence Nightingale, impulsora del concepto moderno de enfermería. María Elsa Gámez Peralta ha consagrado su vida al servicio de los demás a través de esta profesión que llegó por casualidad a su vida, pero que le robó el corazón. Se ha desempeñado como enfermera desde que se graduó de la Escuela de Enfermería en 1978. Ha trabajado en dos hospitales capitalinos, en donde ha obtenido puestos de jefatura administrativa en diversas áreas, desde emergencias hasta sala de operaciones. Hoy, con 34 años de carrera y amplia experiencia, está a cargo de la Gerencia de Enfermería del Hospital Metropolitano Vivian Pellas.

¿Cuál fue su principal motivación para haber elegido una carrera de servicio social?

Al inicio no había pensado estudiar enfermería. Cuando terminé mi secundaria empecé a gestionar una beca para venir a estudiar a Managua, y el sacerdote que me estaba ayudando me ofreció una beca para estudiar enfermería. No lo había pensado, pero acepté esa oportunidad. El padre me dijo que empezara y que después podría estudiar otra carrera que me gustara, pero me enamoré tanto de esta carrera que aunque he tenido oportunidades de salirme y optar por otra, no lo he hecho. Siento que a veces no nos damos cuenta de la vocación que llevamos dentro, pero la mía es el darme a la otra persona, comprender y sentir lo que está sintiendo. Eso es lo que hace que esta carrera sea especial.

La enfermería a veces no es muy reconocida, ¿ha representado eso una dificultad en su trayectoria?

Desde el punto de vista económico yo no lo he visto como una dificultad, porque el ser humano nunca llena sus expectativas económicas. No puedo decir que como enfermera me he sentido mal porque he ganado poco, ni voy a trabajar mal porque me paguen menos, o mejor porque me paguen más. Para quien es enfermera de corazón eso no representa un problema. La vocación no la define un salario.

¿Qué la ha motivado a seguir tantos años en esta profesión?

En el Hospital Metropolitano Vivian Pellas, especialmente, me ha motivado el hecho de que la enfermera aquí tiene un lugar especial y tiene la oportunidad de desarrollarse. La gerencia de enfermería, que brinda atención basada en el humanismo y los valores del hospital, sin olvidar el método científico, está a nivel de otras gerencias del hospital. Desde ahí te das cuenta de cuál es el lugar que tiene la enfermera y cómo va contribuyendo en investigaciones con alta ética y moral.

Debido a las exigencias de horario y turnos continuos, ¿cómo ha hecho para dividir su tiempo entre el trabajo y la familia?

La carrera de enfermería es muy difícil porque uno se entrega tanto al trabajo que dejás a tu familia con el tiempo restante. El equilibrio únicamente se puede alcanzar cuando tu familia te apoya. Claro, a veces uno le quita bastante tiempo a su familia, pero cuando ellos entienden nuestro trabajo, no hay problema.

¿Qué experiencia podría destacar de su trayectoria como enfermera?

La mejor experiencia como enfermera es cuando un paciente nos dice: ¡Gracias!, así haya estado muy grave de salud o haya perdido a un familiar. Ese agradecimiento nos llena mucho. Tenemos muchos problemas, como en toda profesión, pero esa palabra hace que olvidemos todo lo demás.

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