Ocho personas, entre ellas tres soldados, murieron este martes en nuevos episodios violentos en Irak, tras una ola de ataques desde inicios de mayo que la víspera dejó 64 muertos.
En Tarmiya, a 45 kilómetros al norte de Bagdad, un kamikaze hizo estallar su carga durante un ataque entre el ejército y unos hombres armados. Tres soldados murieron y siete resultaron heridos.
Dos coches bomba estallaron en Tuz Jurmatu, una zona de la provincia de Saladino (al norte de Bagdad) en la que viven numerosos turcomanos chiitas, causando la muerte de tres personas e hiriendo a 44. También hubo importantes daños en 10 viviendas, indicaron la policía y un médico.
Dos bombas colocadas al lado de un camino que estallaron en un mercado de vendedores de ganado ovino de Kirkuk mataron a dos personas e hirieron a 25, afirmaron fuentes oficiales.
Ambas zonas pertenecen a un territorio que se disputan la región autónoma kurda de Irak y las autoridades federales de Bagdad, un conflicto considerado una amenaza para la integridad del país.
El primer ministro iraquí, Nuri Al Maliki, anunció el lunes un cambio en su política de seguridad en medio de una nueva ola de ataques que dejó 64 muertos el lunes y 371 desde principios de este mes en todo el país, según los datos oficiales.
La violencia en Irak ha disminuido desde su período de mayor auge, entre 2006 y 2007. Sin embargo, 10 años después de la invasión dirigida por Estados Unidos, los ataques siguen siendo comunes. Por lo menos 112,000 civiles han muerto en Irak en los 10 años transcurridos desde la invasión de 2003, que derrocó a Sadam Husein, según un informe publicado en marzo.
Este informe señaló que la violencia sigue siendo importante, con una cifra anual de muertos civiles de entre 4,000 y 5,000 personas, equivalente al total de 4,804 hombres de las fuerzas de la coalición que murieron desde 2003 hasta la retirada de los militares estadounidenses, en diciembre de 2011.
