Claves del éxito

Este sábado 25 de mayo en Wembley, la Bundesliga estará segura de llevarse su séptima “Champions”, la primera en 12 años.

“Nuestro modelo económico se basa también en la solidaridad. El último de la Bundesliga percibe la mitad de derechos televisivos (15 millones de euros) que el primero (30 millones)”. Karl-Heinz Rummenigge, presidente del Bayern LA PRENSA/BESTPHOTO AGENCY

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A nivel económico, los clubes alemanes tienen pocas deudas y, gracias al Mundial organizado en 2006, disponen de infraestructuras modernas. Así que los 42,000 espectadores de media por partido garantizan a los clubes unos buenos ingresos de taquilla.

Por último, Alemania parece haber adaptado su calendario futbolístico a las exigencias de una práctica de alto nivel.

La Bundesliga se disputa entre 18 equipos, en 34 jornadas, mientras las otras grandes ligas (española, inglesa, italiana o francesa) imponen cuatro partidos más a sus jugadores, al haber 20 clubes. Un alemán disputa máximo cincuenta juegos.

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Este sábado 25 de mayo en Wembley, la Bundesliga estará segura de llevarse su séptima “Champions”, la primera en 12 años.

El título llegará tras una larga travesía por el desierto a nivel europeo, que coincide con la trayectoria de la selección alemana, revigorizada en los últimos torneos internacionales.

El Bayern, tradicional plaza fuerte del futbol europeo, disputará su tercera final en cuatro años, después de perder las dos primeras contra el Inter de Milán (2010) y el Chelsea (2012).

La decisión colectiva de la federación y los clubes alemanes de centrar la formación de los canteranos en la técnica y el ataque, y no tanto en el físico, ha mejorado el nivel de los equipos y de la liga.

Con una media de casi tres goles por partido, la Bundesliga es uno de los campeonatos más espectaculares de Europa. El juego moderno, técnico y ofensivo practicado por sus equipos da resultados al más alto nivel. La lección del Bayern al Barcelona (7-0 en el agregado de los dos partidos de semifinal de Champions) es un perfecto ejemplo.

Alemania cuenta también con una potencia financiera que le permite conservar a sus mejores jugadores. Aparte de Özil y Khedira, atraídos por los millones del Real Madrid, los jugadores claves de la selección nacional —Lahm, Schweinsteiger, Müller, Gómez, Reus, Götze, entre otros— han preferido proseguir su carrera en su país.

Alemania se ha convertido poco a poco en un imán para los mejores jugadores del mundo, como el holandés Arjen Robben o el francés Franck Ribéry, y también para los entrenadores. Es el caso del extécnico del Barcelona, Pep Guardiola, que después de ser cortejado por no pocos clubes entrenará al Bayern la temporada próxima.

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