No hay condiciones para el Canal

Nicaragua tendría que invertir en educación técnica y superior durante los próximos veinte años para formar la mano de obra calificada que requiere la construcción del soñado Canal Interoceánico, un megaproyecto de 40,000 millones de dólares que también demandará una fuerte cantidad de materiales de construcción con cuyo inventario en este momento el país no cuenta.

Nicaragua actualmente enfrenta serios problemas para exportar por la falta de puertos óptimos. Estos no soportarían importaciones masivas de materiales de construcción para el Canal. LA PRENSA/ARCHIVO

Wendy Álvarez y Tania Siria

Nicaragua tendría que invertir en educación técnica y superior durante los próximos veinte años para formar la mano de obra calificada que requiere la construcción del soñado Canal Interoceánico, un megaproyecto de 40,000 millones de dólares que también demandará una fuerte cantidad de materiales de construcción con cuyo inventario en este momento el país no cuenta.

Esto refleja, según diversos expertos, que es casi imposible que el proyecto arranque el próximo año tal como ha dado a entender ambiguamente el Gobierno.

El país tampoco cumple con las condiciones ambientales ni de logística y comercio para albergar en su entraña un proyecto de esa envergadura, aseguran los sociólogos Cirilo Otero y Óscar René Vargas, quienes califican de “ilusionistas”, “inviables” y “triunfalistas” las proyecciones de impacto que el Canal tendrá en la economía entre 2014 y 2018 divulgadas por el secretario de políticas públicas del Gobierno, Paul Oquist, la semana pasada.

Oquist dijo a medios oficiales que con el inicio de la construcción del Canal —aún más amplio que el de Panamá— se elevaría el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de Nicaragua de entre un cuatro por ciento y cinco por ciento, a un 10.8 por ciento en 2014; y hasta un 15 por ciento en 2015. Además el empleo formal pasaría de 623,458 personas que existen en la actualidad a 1.9 millones.

Tal es la barrera, que según Vargas, para desarrollar ese proyecto se necesitarán 11,000 ingenieros en ramas especializadas, según un estudio hecho por brasileños en 2005. El problema, añade, es que ni en Centroamérica se cuenta con ese número de profesionales, por lo que considera que las cifras presentadas por Oquist no son viables.

De hecho el proyecto canalero, que ya fue adjudicado a la empresa china HKND Group, contempla la construcción de áreas para naves y un canal seco ferroviario, oleoductos, puertos y pistas aéreas, tanto en el litoral Caribe como en el Pacífico.

“La tecnología que ahí se va a utilizar es una tecnología moderna, si estuviéramos invirtiendo en la preparación de nuestros jóvenes para afrontar ese tipo de demanda estaría confiado en la viabilidad de se proyecto”, añade. Es por esa razón que al sociólogo le salta la duda de cómo el Gobierno va a lograr que de los tres millones de personas en el mercado laboral, casi dos millones trabajen en función de ese proyecto.

Nicaragua es el país más pobre de Centroamérica y el 44.1 por ciento de la población vive en pobreza general y el 8.2 por ciento en pobreza extrema, según datos a 2011 de la Fundación Internacional para el Desarrollo Económico Global (Fideg).

TAMPOCO AMBIENTAL

En materia ambiental, Otero señala que por ejemplo el Lago de Nicaragua tampoco cuenta con la capacidad para soportar la circulación de embarcaciones comerciales grandes, debido a la poca profundidad de sus aguas. Entonces, eso implicaría dragarlo, un trabajo que ni siquiera se ha logrado avanzar con el río San Juan, que continúa agonizando por el sedimento acumulado.

Pero el sociólogo Óscar René Vargas va más allá de los planteamientos educativos, medioambientales y de logística. Recuerda que el factor geopolítico debe ser tomado en cuenta, ya que hasta el momento el país no tiene relaciones con China. “Los chinos no se van a meter si no hay acuerdos con Estados Unidos para construir este Canal”, apunta.

PRESIÓN A MERCADO DE MATERIALES DE CONSTRUCCIÓN

El directivo y expresidente de la Cámara de la Construcción de Nicaragua, Mario Zelaya, quien habla convencido de la viabilidad del proyecto aunque desconocen el avance del mismo, admitió que si la construcción de este proyecto arrancara a corto plazo el mercado de los materiales de construcción se vería presionado porque el país no tiene capacidad de abastecer a ese tipo de proyecto.

Ni las cementeras ni los proveedores de materiales podrían hacer frente a esa demanda, por lo que se tendría que importar en gran cantidad estos productos. El problema es que Nicaragua hasta problemas con puertos tiene incluso hasta para enviar sus productos de exportación hacia Estados Unidos, Europa y Asia, es por eso que se usan los puertos de Honduras y Costa Rica.

15,000

millones de dólares en dos años tendría que invertir la empresa china en la construcción del Canal para que la economía crezca 15 por ciento en 2015, estiman economistas.

CONSTRUCTORES SE AFERRAN

Aunque la empresa privada desconoce si ya están disponibles los 40 mil millones de dólares que se requieren para la construcción del Gran Canal, el empresario y miembro de la Cámara de la Construcción de Nicaragua, Mario Zelaya, se muestra optimista sobre los anuncios que ha hecho el Gobierno sobre el Canal.

Zelaya dice que todo lo referido a la decisión de construcción del Canal Interoceánico es competencia del ejecutivo, algo en lo que difiere el sociólogo Cirilo Otero quien insiste en que se debe convocar a un referéndum tal como lo hizo Panamá, que ha involucrado a sus ciudadanos en todo lo que ha implicado el proceso de construcción de su Canal.

El Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) llegará hoy a la Asamblea Nacional para abogar para que se involucre a la empresa privada en este ambicioso proyecto, cargado de dudas y discrecionalidades.

Construir un canal interoceánico en el siglo XXI significa tener gente preparada, y preparada no  significa en aspectos de carga o tonelaje, sino en materia de tecnología   de punta, y en el país no lo hay esa mano de obra” Cirilo Otero,  sociólogo.
Eso (el proyecto canalero) me recuerda a la propuesta que se hizo en 2010, donde se propuso utilizar el Lago de Nicaragua para irrigar más de 700 mil manzanas  para cultivos y hasta la fecha no se hizo nada”. Óscar René Vargas,  sociólogo.

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