Piden perdón para fuente

Desde Daniel Ellsberg a Edward Snowden, incluyendo a Bradley Manning, los denunciantes que revelan secretos más o menos bien guardados arriesgan su libertad por lo que estiman es la defensa de los derechos individuales y el bien común.

El técnico Snowden dió entrevista en Hon Kong

Washington/AFP

Desde Daniel Ellsberg a Edward Snowden, incluyendo a Bradley Manning, los denunciantes que revelan secretos más o menos bien guardados arriesgan su libertad por lo que estiman es la defensa de los derechos individuales y el bien común.

Después que Snowden, que trabajaba como consultor en la Agencia Nacional de Seguridad (NSA), revelara ser la fuente de The Guardian y The Washington Post sobre el empleo de programas de vigilancia de las telecomunicaciones de Estados Unidos, las opiniones se dividen al calificar a estos “alertantes”, al iniciar el juicio contra Manning, que entregó cerca de 700,000 documentos confidenciales a WikiLeaks.

¿Son patriotas que se sienten obligados a publicar información que provocan indignación, a las cuales tuvieron acceso por su oficio? ¿O son individuos ávidos de reconocimiento público que colocan a su país en peligro?

“Nunca en la historia estadounidense ha habido una filtración tan importante”, escribió en su columna en el diario The Guardian, Ellsberg, responsable de la filtración de los papeles del Pentágono sobre la guerra de Vietnam. Agregó que la filtración de Snowden mostró a “los programas de monitoreo como lo que son: peligrosos y anticonstitucionales”.

“Yo sé que hace falta mucho valor para hacer lo que Snowden hizo, además de voluntad para dejar todo: su vida, su libertad, por otra cosa que es mucho más importante para él. Si esto no es la definición de patriotismo, hay que preguntarse cuál es entonces”, expresó Peter Van Buren, exfuncionario del Departamento de Estado, quien filtró documentos clasificados.

Más de 19,000 personas firmaron en las últimas 24 horas una petición al presidente Barack Obama para que perdone a Snowden, quien abandonó el hotel Mira, donde se hospedaba en Hong Kong.

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