Después de observar rectas como las de Sandy Koufax, lanzamientos quebrados como los de Fernando Valenzuela, o jonrones espectaculares como el de Kirk Gibson, la capacidad de asombro de los fanáticos de los Dodgers, debería estar agotada.
Pero en lugar de eso, están fascinados al tener su propia versión de Mike Trout, gracias al ascenso meteórico del cubano Yasiel Puig (se pronuncia Push), quien ha energizado un deprimido plantel, que pese a costar 216 millones de dólares, es último.
Puig y su explosivo inicio, ha obligado a revisar la historia. Descargó cuatro jonrones y empujó diez carreras en sus primeros cinco juegos, mientras frena corredores con su poderoso brazo y burla el esfuerzo de receptores con su velocidad.
“Es increíble este jugador. No recuerdo haber visto tantas herramientas y tan buenas antes”, dijo Vin Scully, el legendario narrador de los Dodgers, quien después de 64 temporadas tras el micrófono, ha visto bastante en un uniforme de los Dodgers.
Nacido hace 22 años en Cienfuegos, Puig debutó en la Serie Nacional de 2008-09 y tras batear .276 con cinco jonrones, subió a .330 con 17 jonrones y 47 remolques en 2009-10, justo antes de viajar a Holanda y ser castigado por pretender irse.
Al final desertó en 2012 y fue firmado el 28 de junio por los Dodgers. En menos de un año está en las Mayores. Debutó el 3 de junio de este año y su arranque ha sido tan impactante, que ha suscitado comparaciones con leyendas sagradas del juego.
Solo el tiempo dirá qué clase de historia es capaz de escribir, pero al menos en una semana, ha sido sensacional.
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