“Vamos a un escenario de violencia”

El negocio no es el Gran Canal Interoceánico, es una concesión inverosímil que se puede vender en pedazos e ilimitadamente en nombre de ese Canal. ¿Quién se beneficia? La familia Ortega Murillo. ¿Quién pierde? Nicaragua. Este es el análisis de Víctor Hugo Tinoco, sociólogo y diputado por el Movimiento Renovador Sandinista (MRS). Además, en esta entrevista Tinoco afirma que nos encaminamos hacia un escenario violento que “no es deseable”. También habla de la “cultura prebendaria” de la oposición y del gradual debilitamiento del gobierno orteguista.

Por Amalia del Cid

El negocio no es el Gran Canal Interoceánico, es una concesión inverosímil que se puede vender en pedazos e ilimitadamente en nombre de ese Canal. ¿Quién se beneficia? La familia Ortega Murillo. ¿Quién pierde? Nicaragua. Este es el análisis de Víctor Hugo Tinoco, sociólogo y diputado por el Movimiento Renovador Sandinista (MRS). Además, en esta entrevista Tinoco afirma que nos encaminamos hacia un escenario violento que “no es deseable”. También habla de la “cultura prebendaria” de la oposición y del gradual debilitamiento del gobierno orteguista.

::: ¿Qué tanto puede usar un gobierno el recurso de los megaproyectos sin agotarlo?

Los megaproyectos son una estrategia que ha estado usando (Daniel) Ortega para tratar de crear esperanza, la ilusión de que las cosas van a ser mejores en el futuro. Eso le permite que la gente se aguante el hecho de que no hay respuesta a los problemas concretos.

::: ¿Por ejemplo?

Que no hay respuesta al poco trabajo, de que los empleos no han crecido en Nicaragua en comparación con los gobiernos liberales. También el problema de que el salario real de un trabajador en Nicaragua —y ese es un dato del Banco Central— es igual al que teníamos hace diez años. Como no hay respuesta, la solución es vender ilusiones.

::: ¿El Gran Canal es una de esas ilusiones?

Es una de ellas. Mediante la ley del Canal Ortega se hace una autoconcesión. El derecho de construir un Canal, que es un derecho del pueblo nicaragüense y del Estado de Nicaragua, pasa a ser el derecho de un chino socio de Daniel Ortega. Ortega presidente le concede a Ortega empresario el derecho a decidir a quién y cuándo le vende el derecho a hacer un Canal en Nicaragua.

::: Wang Jing es el presidente de Xinwei, una empresa de telecomunicaciones que tiene una concesión, pero todavía no ha hecho nada en Nicaragua. ¿Cómo se lee eso?

Este señor es un desconocido y no tiene ningún sentido que Ortega le estuviera dando tantas concesiones: el derecho a construir, a no pagar impuestos, van a poder expropiar a quien quieran, no tienen que pedirle permiso a ninguna autoridad de Gobierno. Todas esas concesiones se explican solamente si uno entiende que ese señor Wang Jing es una pantalla de un grupo económico, que es el grupo Ortega Murillo, que es el que pasa a ser dueño.

::: ¿Eso quiere decir que Ortega es muy hábil como empresario?

Significa que está aprovechando el poder de la Presidencia para concentrar una serie de ventajas económicas tremendas. Y para casi hacerse dueño de Nicaragua. Como no se sabe por dónde es el Canal… Son 50 kilómetros a cada lado, Nicaragua tiene 400 kilómetros. Eso es un tercio de Nicaragua. No ha habido una ley tan vendepatria en la historia del país. Ni el tratado Chamorro Bryan fue tan vendepatria.

::: Pero el Frente Sandinista presume de ser defensor de la soberanía nacional.

Pero el Frente Sandinista nacionalista y patriótico dejó de existir. Se convirtió en un grupo político dominado por un caudillo, una familia, un poder económico.

::: En estas circunstancias, ¿qué probabilidades hay de que pueda venir un gobierno de una línea distinta?

Todas estas situaciones, aunque le aporten a Ortega una serie de derechos económicos, también están desenmascarándolo. Esta es una situación increíble. No vista nunca antes. Es decir, aquí ya no se va a licitar nada. No se va a pedir autorización al Gobierno para nada. Todo lo va a decidir esa sociedad Wang Jing-Ortega.

::: ¿Ortega el empresario desenmascara a Ortega el político?

En la medida que se evidencia que Ortega está actuando como un empresario y concentrando poder económico, eso lo va a debilitar como político.

::: ¿Eso podría abrir la posibilidad de un nuevo gobierno?

Yo creo que sí. Esto va a golpear fuertemente la forma como la gente ve al orteguismo. La gente se puede tragar por un ratito el cuento de que hay grandes inversiones; pero cuando pasan los meses y no vienen y al final resulta que Nicaragua perdió el derecho a construir un Canal y que ahora lo tiene un grupo privado, la gente va a ir dándose cuenta de que las cosas tienen que cambiar. Y ahí es donde vamos a buscar la forma de revertir esta situación, que es totalmente vergonzosa.

::: Esto del Canal no es nuevo, ¿qué tanto puede sostenerse un gobierno a punta de anuncios de megaproyectos?

Te sirve por un tiempo. Pero se va desgastando. La gente se va a dar cuenta de que con esta ley para hacer el Gran Canal va a pasar lo mismo que con la ley para hacer la refinería, que dio un montón de derechos, concesiones, que no iban a pagar impuestos, etc., y al final no hubo ninguna refinería. Lo que hubo fue un negocio de hacer unos tanques para una empresa de los Ortega, que trae combustible de Venezuela, lo almacena ahí y lo redistribuye en Centroamérica. No sirvió para hacer la refinería; pero sirvió para hacer un negocito ahí. Algo así va a pasar con esto. No se va a hacer ningún Canal.

::: Con la familia Ortega Murillo controlando tantos negocios en Nicaragua, ¿cuál es el panorama para un nuevo gobierno?

El panorama para Nicaragua, con un gobierno nuevo, que respete las leyes, las instituciones y que se preocupe por los problemas más urgentes de los sectores sociales, va a ser mucho mejor que lo que tenemos ahora. Obviamente va a ser difícil, porque vas a tener que estar lidiando con un grupo económico fuerte, que es el grupo Ortega Murillo, que tiene acciones e intereses en muchos lados. Pero bueno, eso es parte de las complejidades de la vida política que tendrá Nicaragua en el futuro. Pero hay que hacer el cambio.

::: Tienen suficiente control para paralizar el país…

Es relativo eso. Porque si la parálisis del país le hace daño a los negocios y ellos están en los negocios, posiblemente no estén muy interesados en paralizar el país (ríe). Podrán estar más interesados en hacer acuerdos, arreglos, entendimiento, para seguir haciendo negocios. Cuando sos empresario del arroz, la energía, las telecomunicaciones y ahora dueño de todas las concesiones que tienen que ver con el Canal —puertos, aeropuertos, canales secos, canales húmedos, carreteras, represas— posiblemente no te interesa que haya mucho alboroto. Si no se pueden sostener en el poder, les va a interesar entenderse con el poder, por sus negocios.

::: Y con Nicaragua endeudada con Venezuela y vendida a los chinos, ¿no sería caótico un nuevo gobierno?

Cambiar las cosas siempre es más posible desde el poder que fuera del poder. Los que dicen que si los Ortega Murillo salen del poder van a ser una oposición virulenta y que no van a permitir gobernar, creo que se olvidan de que el orteguismo es el más grande grupo económico empresarial de este país. Van a necesitar estabilidad para tratar de mantener sus empresas.

::: Algunos sectores de la sociedad han salido a protestar a las calles. ¿Eso puede significar algo?

La característica del último año es precisamente que en Nicaragua empezó a haber una serie de luchas que se organizaron de manera gremial, espontáneas, sin un papel de los partidos políticos. La masa fuerte de población no está sintiendo beneficio directo. Hasta ahora han vivido de la esperanza de que las cosas podían estar mejor; pero creo que empiezan a darse cuenta de que no va a ser así.

::: ¿Las protestas indican que los nicaragüenses están abriendo los ojos o que hay más apertura para la libertad de expresión?

Nicaragua ha sabido vivir durante muchas décadas con ese tipo de persecución y se ha podido mantener un cierto margen de libertad de prensa, así fue durante la época de los Somoza. Pero llega un momento en que la gente va agarrando conciencia de que no hay solución, que no hay salida, que no puede seguir creyendo el cuento.

::: ¿Estamos llegando a ese momento?

La ilusión que había cuando Ortega triunfó en el 2007 es que venía una gran bonanza y una nueva revolución. Ya el sueño de una nueva revolución se les quitó a todos los que lo soñaban, que es un sector sandinista; y ya la ilusión de una bonanza económica empieza también a desaparecer. Ese sueño de la bonanza económica se ha mantenido en parte gracias a la alianza económica que ha hecho Ortega con sectores de gran capital. Esa imagen de sectores empresariales muy contentos con el Gobierno es porque el Gobierno les da libertad para hacer negocios. El problema es que esos beneficios no los siente la gente, porque no hay más trabajo ni mejores salarios. Cada vez Ortega va entrando en roces y contradicciones con sectores más amplios de la población.

::: ¿Cómo funciona el negocio de las concesiones?

Es sencillo. La ley dice que el Estado le da a Wang Jing-Ortega el derecho de vender las concesiones. Ellos pueden venir y decidir: “Bueno, no podemos hacer un Canal ahorita, pero vamos a hacer un aeropuerto ahí por Bluefields, para el Canal”. Entonces ya no le piden permiso a nadie, no pagan impuestos, no licitan nada. Y con base en la ley del Canal hacen el aeropuerto. Y a la compañía que lo hace, Ortega le cobra, al ser el dueño de la concesión. Después pueden hacer una carretera e igual van a aplicar todas las ventajas de la ley del Canal. Ese es el problema, la ley dice que la concesión se puede vender en pedazos.

::: Es decir, ¿cualquier cantidad de concesiones en nombre del Canal?

Ahí puede salir cualquier cosa. Y el grupo Wang Jing-Ortega puede vender ese derecho las veces que quiera. Se lo puede vender a X empresa, esa empresa decidió no hacerlo y se lo vende a otra. La ley le da la concesión al grupo Wang Jing-Ortega y no dice que tenga obligación de hacer el Canal en tanto tiempo. ¡Pueden pasar cien años con la concesión!

::: Entonces el negocio es la concesión y no el megaproyecto.

¡Claro! El negocio es que la concesión pase a mano privada y empiecen a vender para algunos proyectos menores. Lo más probable es que el Canal no lo hagan nunca.

::: ¿Al nicaragüense le importa más tener comida que tener derechos?

En general, siempre la urgencia primera para mucha gente es la comida y después los derechos humanos y los políticos. Lo que pasa es que después uno se da cuenta de que si no tenés derechos tampoco tenés comida.

::: ¿Y se conforma con tener empleo?

La gente en algún momento es así; pero se va creando conciencia de que las cosas tienen que cambiar. Así es Nicaragua. En Nicaragua no esperés grandes manifestaciones. Somoza se cayó. Se cayó el régimen, la Guardia, la Policía y todo sin que hubiera habido una gran manifestación. En Nicaragua las contradicciones se van acumulando y acumulando, como en una olla de vapor, hasta que eso explota.

::: ¿Podemos llegar a un escenario donde haya violencia?

Como van las cosas hacia ese escenario nos encaminamos. No me cabe la menor duda. Y no es un escenario deseable. La violencia, aunque te libera de la dictadura, te abre un periodo destructivo. Siempre los costos pueden ser mayores que los beneficios.

::: ¿En qué escenario sería absolutamente necesario recurrir a la violencia?

En la medida que Ortega se vea obligado a recrudecer la represión, el asesinato, el encarcelamiento, en esa medida se va a acelerar la violencia en Nicaragua y se va a ir acercando la probabilidad de un ciclo violento nuevo. Los que hemos vivido esa historia decimos que hay que tratar de evitar que esta sociedad se vea obligada a pasar por un nuevo periodo de violencia. Hay que buscar cómo generar presión, Estado de opinión, construir una oposición unida que le dé salidas a este país.

::: ¿Cómo se lograría eso con una oposición tan disminuida como la que hay ahorita?

La oposición no está tan disminuida… Había estado un poco desarticulada por la lógica vieja de la cultura prebendaria. Soy testigo de que en los últimos meses la oposición está tomando más conciencia de que si quiere ser una alternativa de poder tiene que ser verdadera oposición. Que no puede jugar a ser oposición y al mismo tiempo cogobernar y andar compartiendo las migajas o los carguitos que ofrece Ortega. Que todo eso te desmoviliza y te destruye. Eso va a ir calando en la conciencia de la población y va a ir fortaleciendo la viabilidad de alguna alternativa política, que sea una verdadera opción de poder electoral.

::: ¿Qué los ha llevado a darse cuenta de que el prebendarismo no es viable?

Posiblemente las experiencias recientes. La misma de Arnoldo Alemán. Fue alguien que tuvo una fuerza política significativa de un cincuenta y pico por ciento y llegó a reducirse a cinco por ciento en la última elección. Por esa lógica pactista, de ceder cargos y espacios y comé y comamos.

::: No ha logrado surgir una figura política fuerte.

Nosotros no creemos que tenemos que construir Mesías individuales. Creemos que se puede vender una idea política sana que la gente la compre y que vaya con ella independientemente de quién vaya al frente. Acordate que el Frente Sandinista triunfó sin un caudillo. La gente compró la idea de entrega, sacrificio, de pureza, si vos querés.

::: ¿Ve un proyecto del Gobierno, más allá de perpetuarse en el poder?

Un proyecto político ideológico, no, no hay. Ortega no tiene una ideología definida. Puede ser muy radical y revolucionario si le conviene a sus intereses políticos y económicos y puede ser muy conservador y reaccionario si le conviene a sus intereses políticos y económicos. Este régimen actual se mueve en función de qué considera Ortega que lo fortalece económica y políticamente.

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