La Ley 779 y los abogados democráticos

La “Asociación Democrática de Abogados de Nicaragua (Adanic)” encabezó junto con su presidente, abogado Danilo Martínez Rodríguez, la protesta cívica del 16 de mayo del presente año, frente al edificio de la Corte Suprema de Justicia, en demanda de la declaratoria de inconstitucionalidad de la llamada “Ley Integral Contra la Violencia Hacia las Mujeres” o Ley 779.

La “Asociación Democrática de Abogados de Nicaragua (Adanic)” encabezó junto con su presidente, abogado Danilo Martínez Rodríguez, la protesta cívica del 16 de mayo del presente año, frente al edificio de la Corte Suprema de Justicia, en demanda de la declaratoria de inconstitucionalidad de la llamada “Ley Integral Contra la Violencia Hacia las Mujeres” o Ley 779.

En días posteriores se promulgó un pronunciamiento con la firma de más de 200 abogados miembros de Adanic y se publicó más de 5,000 ejemplares del boletín El litigante , órgano oficial de la asociación, dando a conocer nuestra posición con respecto a dicha ley y estableciendo meridianamente que como juristas, conocedores de los derechos humanos universales y con valores cristianos, nunca vamos a estar a favor de la discriminación y mucho menos a favor de la violencia contra las mujeres.

La declaratoria firmada por los abogados de Adanic establece que “la Ley 779 viola el principio de legalidad, al someter a los hombres a un proceso que conculca sus garantías procesales constitucionales del debido proceso, artículos 2, 30, 31 de la Ley 779, al crear juzgados especializados en juzgar y castigar hombres en una abierta discriminación de la igualdad ante la ley y juzgar en razón del sexo.

Esta ley remite a los hombres a una jurisdicción especial que no está contemplada en la Constitución Política de la República, y al establecer la tipificación de los delitos con la tendencia sexista, se forma una especia de tribunales de excepción similares a los tristemente célebres tribunales populares antisomocistas que funcionaron durante la tiranía sandinista en los años ochenta, para juzgar con odio y sin defensa a los miembros de la extinta Guardia Nacional. Creemos, a como lo establecimos en dicha declaratoria, que “esta ley es producto de una embestida del feminismo radical internacional que impulsa a las mujeres a abandonar a sus esposos para luego legalizar las aberrantes uniones del mismo sexo o matrimonios homosexuales”.

En lo personal, yo no pude dejar de asistir y pronunciarme contra estas manifestaciones de organizaciones que promueven la doctrina de la “perspectiva de género”, que están inoculando en nuestra sociedad, instituciones estatales e instituciones jurídicas. Dicha doctrina es una deformación de la realidad humana, ya que asume que no existe relación entre la naturaleza y el rol social del individuo (hombre o mujer) y presenta la sexualidad como algo construido a voluntad, disocia la sexualidad de la procreación y la maternidad o paternidad de la filiación.

Nunca debemos olvidar que por designio divino, todos los seres humanos, hombres o mujeres son creados a la imagen de Dios, el ser hombre o mujer es una característica esencial de la identidad fijada por la creación divina. En su desempeño, el hombre debe tratar a la mujer como el pétalo de una rosa, como un vaso frágil, y que el padre debe de presidir la familia con amor y rectitud. El matrimonio de Dios es el efectuado entre un hombre y una mujer, que es esencial para la perpetuidad de la raza humana, hasta el fin de los tiempos. El autor es abogado