El espigado lanzador capitalino Juan Carlos Ramírez dio una buena señal a la dirigencia de los Filis de Filadeldia, ayer en su tan esperado debut en el beisbol de las Grandes Ligas.
Luego llegaron Antonio Chévez (1977), Albert Williams (1980), David Green (1981), Porfirio Altamirano (1982), Marvin Benard (1995), Vicente Padilla (1999), Oswaldo Mairena (2000), Devern Hansack (2006), Everth Cabrera (2009), Wilton López (2009) y Erasmo Ramírez (2012).
Con los Filis, lanzaron Altamirano (1982-1983), Padilla (2000-2005) y ahora Ramírez.
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Ramírez ponchó a los tres bateadores que enfrentó, soltando lanzamientos de hasta 98 millas por hora, en el partido que los Filis perdieron 8-0 ante los Mets de Nueva York.
Ciertamente, ese inicio será para el recuerdo, sin duda algo que nunca olvidará Ramírez, quien debió sentirse en las nubes al ver como dominaba por la vía del ponche a Juan Lagares, Omar Quintanilla y Kirk Nieuwenhuis.
Lagares, un dominicano que juega el jardín central de los Mets, fue el primer bateador que enfrentó Ramírez en las Grandes Ligas. Le abrió con un lanzamiento alto de 96 millas por hora y le lanzó otras tres rápidas hasta hacerlo abanicar un tercer strike de 97 millas.
A Quintanilla también lo ponchó con cuatro lanzamientos, el último cantado para poncharlo. Y luego, también hizo abanicar al bateador emergente Nieuwenhuis para completar su labor.
El manager Charlie Manuel no hizo uso de Ramírez en el noveno, porque relevó con Jacob Diekman. Pero de seguro se fue satisfecho por este desempeño de Juan Carlos, quien fue ascendido al equipo grande ante la lesión de Mike Adams, uno de los relevistas caracterizado de los Filis.
Mejoró mecánica
Antes del partido, Ramírez fue entrevistado en Filadeldia, destacando su presencia en los Filis después de batallar durante años en las Menores.
Ramírez comentó que ha mejorado su mecánica de lanzar, gracias al trabajo realizado con un coach de Ligas Menores de los Filis. Los resultados de esta labor los vio pronto con menos bases robadas por parte de los corredores heredados en bases y mantener los scores en los cierres de juego.
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