Los tres astros del beisbol cubano fichados por los Piratas de Campeche de la Liga Mexicana afirmaron sentirse “muy contentos” de poder jugar como profesionales tras varios años de espera y se comprometieron a dejar una buena imagen para abrirle el camino a otros jugadores de la isla.
Cuba, que abolió el deporte profesional en 1961, otorgó este mes permisos a Michel Enríquez, Alfredo Despaigne y Yordanis Samón para fichar con los Piratas, lo que los convirtió en los primeros jugadores en activo autorizados a jugar en un club rentado, después de que Omar Linares lo hiciera con los Dragones de Chunichi (2002 a 2004).
“Es una oportunidad muy buena que estábamos esperando hace años. Estoy muy contento y espero que mis compañeros en Cuba también lo estén”, declaró la noche del sábado a la televisión cubana desde México Despaigne, considerado el “Rey del jonrón” en la isla en los últimos años y participante en el III Clásico Mundial (marzo).
Líder de jonrones en una temporada en Cuba (36) y en Campeonatos Mundiales (11), Despaigne destacó que ahora los cubanos podrán jugar no solo en México, sino también “en otras ligas” del mundo.
Por su parte Enríquez, de 33 años y segundo bateador de por vida en la isla (365), consideró un “gran reto y responsabilidad” su fichaje con los Piratas, y se comprometió a “lucir bien y dejar una buena imagen, para que otras generaciones puedan venir a defender los colores de distintos equipos (en México) o en el mundo”.
Enríquez, campeón olímpico en Atenas-2004, reveló que sintió “alguna presión” durante los primeros días en la Liga Mexicana, aunque aclaró que tiene una calidad “similar” a la pelota cubana. Samón, de 31 años, agradeció a las autoridades cubanas por darles la oportunidad de jugar en un club profesional y señaló que serán “un espejo” para sus demás compatriotas, ya que de sus resultados “dependerá una oportunidad para los demás”.
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