Ir a la iglesia fue lo primero que hizo cuando se levantó la mañana de ayer y frente a ella estaba la corona que tanto deseó desde que entró al concurso Miss Teen Nicaragua. “Es una gran responsabilidad, no solo se trata de una corona. También es incidir en actividades sociales que influyan en los jóvenes”, comentó Rebeca a LA PRENSA. La corona que lucirá por todo un año también la dedica a su papá, un hombre que para la nueva reina representa “todo”. “Junto con mi madre son los que me impulsan a lograr todo”, comenta Rebeca. La noche del concurso fue distinta a lo que Rebeca creyó que sentiría. “No estaba nerviosa, me sentía segura y más bien me sentí muy ansiosa por llegar al final”, dice.
Su indudable belleza y su precisión en afirmar que solo la educación y la comunicación son capaces de reducir los riesgos que enfrentan los adolescentes capturó a un jurado de alto nivel durante un evento cuya producción superó por mucho a los acostumbrados certámenes de belleza nacional.
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