Geraldina González C.
A pesar de que existe una ley que establece que los tubos de escape de los autobuses deben ser colocados en forma vertical en la parte superior trasera de los mismos, la mayoría de los que circulan en la capital no cumple con este requisito, exponiendo así la salud de usuarios y peatones.
Según Jorge Rodríguez, de la cooperativa de buses Camilo Ortega, algunos de los buses ya cuentan con el tubo de escape vertical, tal como lo señala la ley; sin embargo la mayoría aún lo tiene horizontal.
Rodríguez asegura que cuando les entregan los buses y estos son llevados a la dirección de Seguridad de Tránsito de la Policía Nacional para gestionar placas y permiso de circulación, la Policía les señala la necesidad de modificar el tubo de escape.
Aún faltan un promedio de veinte unidades por entregar, de las que se desconoce la parte técnica, sin embargo Omar Lola se compromete a “sugerirle a los socios de cooperativas para que ellos tomen las medidas respectivas en la parte técnica y no atentar contra la vida de las personas con los buses”.
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No obstante, cuando el motor se encuentra en la parte trasera del bus, aunque les hacen el señalamiento les permiten circular sin modificar el tubo de escape, dice el transportista. En cambio, cuando el motor se encuentra en la parte delantera el cambio es obligatorio.
“En el caso de los buses Dina, por ejemplo, esos sí tienen el motor adelante, entonces el recorrido de los gases de escape es más largo, por lo que requieren tener el tubo de escape vertical”, explica Rodríguez.
MALO PARA LA SALUD
La entrega de la flota de buses por parte de Alba Transporte todavía no se completa, y de acuerdo con Omar Lola, miembro del Consejo Directivo del Instituto Regulador del Transporte Municipal de Managua (Irtamma), aún desconocen las disposiciones técnicas de los buses que faltan.
“Creemos que estos buses deberían ser modificados para no contaminar el medioambiente, ni mucho menos atentar contra la vida de los ciudadanos, porque el humo, el gas que emanan esas unidades de buses es perjudicial para niños y adultos”, expone Lola.
Para el doctor Mario Espinoza Zapata, internista y neumólogo, la exposición al monóxido de carbono que desprenden los autobuses puede ser altamente dañina para los ciudadanos, llegando a causar problemas desde la faringe hasta los pulmones.
“Solo el humo del bus puede dar una faringitis, rinitis, además de problemas oculares, irritación, enrojecimiento, y conjuntivitis”, explica Espinoza.
Por su parte, Lola afirma que en el arranque es cuando más humo emanan estos buses, perjudicando a las personas que se encuentran en las paradas, sobre todo en aquellas donde se aglomera una gran cantidad de personas, por ejemplo en la parada del Siete Sur, la Universidad Centroamericana (UCA) y la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN).
Según el médico, dentro de las enfermedades que podrían desarrollarse como consecuencia de la exposición al humo de estos buses se encuentra la bronquitis bacteriana, provocada por la irritación de las vellosidades bronquiales.
Aún faltan un promedio de veinte unidades por entregar, de las que se desconoce la parte técnica, sin embargo Omar Lola se compromete a “sugerirle a los socios de cooperativas para que ellos tomen las medidas respectivas en la parte técnica y no atentar contra la vida de las personas con los buses”.
Mario Espinoza, médico internista y neumólogo.
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