Nicaragua nuevamente ha sido tratada como la hacienda privada de sus gobernantes, la onerosa concesión canalera ha vendido Nicaragua casi al estilo de los tiempos de la Colonia, con todo y el ganado y la peonada; lo único que falta es que nos pongan el fierro del dos OM nipotente.
Y para sembrar ilusiones, se nos quiere vender la idea de que se crearán dos millones de empleos formales en los próximos cinco años, y que el Canal será el inicio del desarrollo de Nicaragua. Sin embargo la realidad es obstinada y Egipto, después de casi 150 años de la construcción del Canal de Suez, continúa siendo un país pobre. Asimismo, Panamá cumplirá el próximo año un siglo de haber inaugurado su Canal, y continúa, sin embargo, siendo un país subdesarrollado. También es una mentira afirmar que dos millones de nicaragüenses tendrán trabajo por el supuesto Canal, cuando en la construcción y la ampliación del Canal de Panamá solo trabajaron unas 30,000 personas y la operación actual de Panamá solamente emplea aproximadamente 10,000 trabajadores. La realidad es que la única manera de que el supuesto Canal cree dos millones de empleos formales es que la Transnacional OM Cía. Limitadísima, utilice a todos sus siervos a construir el Canal con pico y pala.
La Historia nos enseña que todas las concesiones canaleras han sido un fracaso: Vanderbilt, con su concesión canalera lo único que hizo es facilitar la intervención filibustera de William Walker. El Tratado Chamorro-Bryan se hizo expresamente para amarrarle las manos a Nicaragua. Y por otra parte, muchos nicaragüenses ignoran que, con otra concesión, el Canal se comenzó a construir en 1888, dragando San Juan del Norte, construyendo muelle y rompeolas, además de líneas férreas, telegráficas y telefónicas. Sin embargo, fracasó. La Historia también nos enseña que los actuales gobernantes fracasaron en todos sus proyectos: Ingenio Victoria de Julio, Agroindustrial Valle de Sébaco, y Puerto de aguas profundas en El Bluff, y recientemente la Refinería El Sueño de Bolívar.
Además, solamente, cuando se tengan los Estudios de Factibilidad Económica, Técnica, y Ambiental, se podrá emitir una opinión responsable. Hoy por hoy, como lo confesó Manuel Coronel, sencillamente no se sabe. Y en dichos estudios habrá muchos supuestos y riesgos financieros y ambientales. El cambio climático mundial impide pronosticar con certeza el régimen de lluvias de los próximos 50 años; la reforestación de la cuenca del gran lago requiere al menos 20 años, la demanda mundial de agua potable sigue creciendo y probablemente vender agua potables será más rentable que el Canal, hoy un litro de agua embotellada cuesta casi lo mismo que un litro de diésel. Si somos serios, debemos evaluar la opción de utilizar el gran lago para consumo humano de agua y para el riego de unas 200,000 manzanas. Por otra parte, todas las predicciones de aumento del tráfico marítimo se basan en el incremento del comercio mundial. Sin embargo, cabe preguntarse, si el planeta puede seguir incrementando el consumo de recursos no renovables y si la economía de los Estados Unidos podrá seguir manteniendo sus enormes déficits comerciales con China. Además de que EE. UU. se está preparando para no depender de la importación del petróleo extranjero. La ampliación del Canal de Panamá y las nuevas tecnologías de manejo de los contendedores son también competencia muy seria del non-nato Canal de Nicaragua.
Sin la revolución ética de sus instituciones, sin la revolución educativa y sin la revolución agroindustrial e industrial, Nicaragua, con todo y el dudoso Canal no saldrá de la pobreza y el subdesarrollo en que se encuentra. El autor es ingeniero. Miembro Movimiento 3RNicaragua
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