Después que los españoles dieron a conocer al mundo la existencia del oro, las abundantes riquezas en la zona del río San Juan y la ruta del famoso desaguadero, desfilaron por la misma causa bucaneros, piratas y corsarios ingleses, franceses y alemanes. La noticia del canal por Nicaragua llegó hasta Oriente y los japoneses han estado interesados en su construcción, igual Costa Rica y Estados Unidos. Coronel Urtecho (1991) expresó que no fue el oro —esa substancia mágica que desde luego enloquecía a todos— el móvil principal de la conquista de Centroamérica, fue el Estrecho.
Hoy nuevamente renace la idea del Canal por Nicaragua como una alternativa de desarrollo económico. Nadie se opone al megaproyecto, sin embargo, ha despertado descontento en la población porque no se presentó como un proyecto de Nación, a pesar que durante el gobierno de don Enrique Bolaños “el plan había sido presentado nacional e internacionalmente por grupos de empresarios, profesionales y diplomáticos que invirtieron bastante tiempo y cuantiosos recursos en el estudio y promoción de ese ambicioso proyecto” (Editorial, LA PRENSA, 2012). En este escrito se abordarán algunas reacciones sobre la presentación del megaproyecto.
Por tratarse de una obra de gran envergadura que involucra a Nicaragua, se hubiera presentado el megaproyecto a los distintos sectores del país, principalmente a las comunidades indígenas de las regiones del Caribe que serían las más afectadas. Pero la idea del Canal se ha gestado entre el grupo allegado al gobierno y el señor Wang Jing, presidente de la empresa internacional Hong Kong Nicaragua Canal Development Investment Co. (HKND Group). El Gobierno ha depositado esta obra gigantesca en una persona desconocida en el mundo empresarial. De allí surge la desconfianza porque hoy en día los inversionistas fantasmas son comunes.
Otro temor de la población son los daños ambientales que provocaría la construcción del Canal. En nuestro país, existen leyes protectoras del medioambiente, pero no se cumplen en la práctica. Cada día se talan las reservas forestales y ni responsabiliza ni se castiga a nadie. El doctor Jaime Incer Barquero ha expresado que “se deben cumplir con amplios estudios ambientales de llegarse a materializar el proyecto del Gran Canal Interoceánico, e indicó que de suponer daños irreversibles habría que pensarla dos veces para construirlo” y agregó: “No hay conocimiento de cómo funciona la ecología, y el Lago Cocibolca no se ha estudiado por completo, creo que deben hacerse estudios con expertos internacionales”.
La idea del Canal Interoceánico ha estado presente en la historia de Nicaragua. Quienes lo apoyan están eufóricos y creen que erradicará la pobreza del país. Hasta han expresado que se están cumpliendo las profecías. No reparan en los daños ecológicos ni en la posible extinción del único recurso de agua dulce del Lago Cocibolca. Otros expresan que la idea del megaproyecto se ha presentado de forma precipitada. Estaremos reviviendo el mito del Canal y con asombro expresaremos: “El canal, el canal, ya viene el canal por Nicaragua”.
La autora es máster en Género, Economía y Desarrollo.
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