Noel AMilcar Gallegos
La cuna de la cerámica en barro, San Juan de Oriente, culmina hoy sus fiestas patronales, que en honor a su santo patrono San Juan Bautista celebra desde el pasado fin de semana.
El atractivo, al igual que los días pasados, estará centrado en el bailes de los tradicionales chinegros, quienes se “cuerean” al ritmo de la música de los filarmónicos.
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Según los chinegros, el sonar de la música “chichera”, la veneración a la imagen y la aglomeración de personas hace que la adrenalina invada el cuerpo. El enfrentamiento entre chinegros es parte de una cultura ancestral, atractiva para los visitantes.
Hoy todo el día la venerada imagen de San Juan Bautista recorrerá el poblado, en cada parada sus chinegros con chilillo en mano dan una demostración de bravura y coraje. En este tipo de juego, a manera de baile tradicional, también hay cabida para que niños o mujeres jueguen entre sí.
Otro atractivo de esta fresca población son las robustas enramadas adornadas con flores y frutas, que es donde por momentos la imagen es velada.
“San Juan Bautista es uno de los santos más venerados dentro de la Iglesia católica porque él fue el precursor de nuestro Señor Jesucristo, es decir la persona que le preparó el camino. Entonces la venida del Mesías no podía ser tomada a la ligera, era el momento crucial de la historia de la salvación”, dijo monseñor Miguel Mántica Cuadra durante su intervención.
De modo que entre “chilillazos”, abundante quema de pólvora, comida típica y al son de los filarmónicos, con vivas al Santo y repiques de campanas se cierran sus tradicionales festividades.
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