Brasilia/EFE
El Gobierno brasileño anunció ayer que antes de octubre convocará un plebiscito sobre la reforma política después que la presidenta Dilma Rousseff analizó su propuesta con diversos sectores que apoyaron y rechazaron la iniciativa. Aunque eso no aplacó a los “indignados” que se volvieron a manifestar y anuncian grandes protestas para hoy.
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La decisión de convocar la consulta en ese plazo obedece a que se pretende que la reforma política esté en vigor para las elecciones presidenciales y parlamentarias que se celebrarán en octubre del 2014 y, según la ley, para eso debe ser aprobada un año antes.
En el plebiscito, los brasileños opinarán sobre diversos aspectos de la reforma, como si la financiación de las campañas debe ser solo pública o tener participación privada, aunque el ministro de Educación, Aloizio Mercadante, aclaró que las preguntas serán definidas en los próximos días, incluso junto con los líderes de la oposición.
“Queremos una reforma política con una amplia participación popular”, aseguró el ministro Mercadante.
El anuncio fue hecho en medio de nuevas protestas, convocatorias de otras manifestaciones para hoy y la adhesión de los sindicatos al malestar, con un llamado a una “jornada de luchas” para el 11 de julio próximo.
El presidente del Senado, Renan Calheiros, expresó que discutirán sendos proyectos de ley que proponen destinar el diez por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) a la salud y el mismo porcentaje a la educación.
También pidió votar por un proyecto que destina la totalidad de las regalías que genere el petróleo que yace en aguas profundas del Atlántico a la educación, tal como pide el Gobierno. Dijo que si se aprueba ese proyecto, el petróleo podría financiar el transporte gratuito para todos los estudiantes.
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