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Grandes tragedias

La habían estado practicando durante una semana. Sería una maniobra sencilla. Seis helicópteros MI-17, formados en tres parejas, pasarían rasantes sobre la pista, ascenderían y se retirarían, para más tarde regresar y hacer recorridos con los hijos de los oficiales que ese día, el 30 de julio de 1999, celebraban el Aniversario XX de la Fuerza Aérea del Ejército de Nicaragua. Pero algo salió mal.

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Por Amalia del Cid

La habían estado practicando durante una semana. Sería una maniobra sencilla. Seis helicópteros MI-17, formados en tres parejas, pasarían rasantes sobre la pista, ascenderían y se retirarían, para más tarde regresar y hacer recorridos con los hijos de los oficiales que ese día, el 30 de julio de 1999, celebraban el Aniversario XX de la Fuerza Aérea del Ejército de Nicaragua. Pero algo salió mal.

Carlos Osorio Lupone, que con 30 años de edad era el piloto más joven de la Fuerza Aérea, cometió un “error humano” y ocasionó así el séptimo accidente aéreo en los primeros 20 años de la institución. Antes de esta, la única tragedia aérea militar sonada había sido la del AN-26 que apenas seis meses atrás, el 21 de enero del 99, cayó cerca de Bluefields. Esa mañana murieron 28 personas, recuerda Onofre Guevara, coronel retirado y piloto de helicópteros.

Fue un mal año. Y un mal julio. Apenas diez días antes del “error humano” de Osorio Lupone, un avión Grand Caravan de “La Costeña”, que se dirigía a Bluefields, chocó en el Cerro Silva, Nueva Guinea, y 16 personas, todas las que iban en ese vuelo, perdieron la vida.

No es común que se caigan las aeronaves, por algo siguen siendo el medio de transporte más seguro del mundo. En los últimos 20 años, en Nicaragua se han registrado varios percances de avionetas fumigadoras o avionetas de narcotraficantes que vuelan bajo y con radares apagados. También han caído helicópteros.

A veces los accidentes han cobrado vidas; a veces solo han causado pérdidas materiales. Pero los más trágicos siguen siendo los del 99; quedaron grabados en la memoria de los viejos pilotos de la Fuerza Aérea y todavía los mencionan cuando hacen un recuento de sus años vividos.

A los accidentes del 99, hay que sumar el que ocurrió el pasado 20 de junio, cuando casi todo el Estado Mayor de la Fuerza Aérea murió al desplomarse el MI-17 ejecutivo, helicóptero presidencial en que alguna vez viajaron Daniel Ortega Saavedra, Violeta Barrios, Arnoldo Alemán y Enrique Bolaños, dice el coronel Guevara.

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En menos de dos años, seis pilotos entrenados por la Fuerza Aérea, tres en retiro y tres activos, han muerto en accidentes aéreos.

24 de enero, 2012. Bernie Bonilla, capitán retirado del Ejército. Murió en El Viejo, Chinandega, cuando fumigaba un plantío.

15 de noviembre, 2012. Wilberto Martínez, también retirado. Murió al acuatizar de emergencia en el archipiélago El Nancital, Chontales.

22 de mayo, 2013. Rodolfo Rodríguez, retirado de la Fuerza Aérea. Falleció al caer su helicóptero al suroeste de Alamikamba, en Prinzapolka.

20 de junio, 2013. Coronel Manuel López, coronel Eugenio Alfaro, teniente coronel Hildefonso Hernández, los tres eran pilotos de gran experiencia de la Fuerza Aérea. Murieron junto a siete personas más (seis militares y un civil) al precipitarse en el lago Xolotlán el helicóptero MI-17 en que viajaban.

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El coronel Onofre Guevara pilotó ese helicóptero en todos los vuelos presidenciales. Y aquel trágico 30 de julio de 1999 volaba en el MI-17 contra el que chocó la aeronave de Carlos Osorio Lupone.

El joven teniente primero había invitado a amigos de Guatemala para que llegaran a verlo ese día, a la pista del Aeropuerto Internacional Augusto C. Sandino. Y, según Guevara, tal vez cometió su error al intentar que la maniobra se viera más bonita. “Nunca lo sabremos”, dice.

Lo que sucedió fue que en plena exhibición, cuando Guevara, el líder de la formación, ordenó hacer la maniobra de ascenso, Osorio Lupone se acercó demasiado y las aspas de los helicópteros chocaron.

El que era pilotado por el teniente primero (luego ascendido a capitán) se quedó sin cola y “un helicóptero sin cola es como un tronco”. A los quince segundos estalló en el aire y a los diecisiete tocó el suelo. Los tres tripulantes murieron. Y hoy el Campeonato Nacional de Tiro con Armas de Infantería del Ejército se llama “Capitán Carlos Marvin Osorio Lupone in Memóriam”.

Ese día los niños gritaban y la gente corría, mientras los restos del helicóptero se incendiaban.

El teniente coronel Hildefonso Hernández era el copiloto de Guevara. Cuando lograron aterrizar, vio una nube de humo negro, se llevó las manos a la cabeza y exclamó: ¡Se mató Lupone!

El coronel Eugenio Alfaro, también piloto, se encontraba entre la gente, sobre la pista. Y retuvo al hijo de Guevara cuando el niño quiso correr tras el helicóptero de su padre.

En Nicaragua hay pocos pilotos. La mayoría de los que trabajan en aviación civil se formaron en la Fuerza Aérea, porque la carrera es demasiado cara, señala Juan Castillo, teniente primero retirado y ahora piloto privado.

Todos se conocen. Por eso los ha afectado tanto la muerte del teniente coronel Hernández, el coronel Alfaro y el coronel Manuel López, los tres pilotos que fallecieron el pasado 20 de junio, en un accidente cuyas causas aún no han sido reveladas.

Ese helicóptero iba lleno de experiencia, lamenta Castillo. Los pilotos que ese día volvían, junto a otros seis militares y un civil, de la base militar de El Papalonal, eran “excelentísimos” y llevaban un buen helicóptero. Sin embargo, agrega, cuando se pierde totalmente el control de una máquina de nada vale toda la experiencia del mundo.

Causas

Hay dos razones por las que se puede caer una aeronave, sea avión, avioneta o helicóptero: error humano o error técnico. El 90 por ciento de los accidentes ocurre por la primera causa, afirma Castillo.

Es una categoría amplia. El “error humano” puede cometerse desde el primer eslabón de la cadena; es decir, desde la elaboración del plan de vuelo, señala Alfonso Mantilla Siles, controlador aéreo del aeropuerto Augusto C. Sandino.

Un mal cálculo de la cantidad necesaria de combustible o del peso máximo de la carga puede ser fatal. Además, añade, influye el estado de ánimo y de salud del piloto. Un piloto que no ha dormido bien, que está deprimido, agripado o se ha tomado unos tragos correrá mayor riesgo de desconcentrarse durante el vuelo.

Una aeronave también puede desplomarse por una errada operación matemática. Es por eso que los pilotos deben mantenerse en constante estudio. Están obligados a saber de meteorología, aerodinámica, navegación aérea, control de tránsito aéreo, radiocomunicación, geografía, inglés técnico aeronáutico, matemática, física, búsqueda y salvamento.

Los cuidados que se toman en aviación son extremos, porque cuando llegan a producirse accidentes los resultados suelen ser catastróficos. Y algunos pueden ser tan extraños como el del MI- 17 presidencial. Juan Castillo sacude la cabeza y dice: “Rarísimo…”

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COMENTARIOS

  1. Sapjha Hamad Espinoza
    Hace 8 años

    La verdad en cada uno de los accidentes aéreos cuando no aparece la caja negra lo más fácil es decir que fue «error humano», además esto proteje a los empresarios privados cuando se trata de vuelos comerciales como en Nicaragua; «La Costeña», quienes obligaban a sus pilotos a volar en condiciones climatológica adversas. Lo importante: nadie se escapa de la Justicia Divina.
    Muy buen reportaje Amalia, felicidades.

  2. garrobomoledornica
    Hace 8 años

    bueno en mi opinion personal para mi que ahi hubo gato encerrado porque no le hacen una entrevista a Daniel y le ponen un detector de mentiras el es el unico culpable de esa desgracias para que gastar dinero que se puede ocupar en otras cosas mas importate que en investigaciones si esta mas claro que el agua que no ven que solo el estado mayor de la fuerza aerea y un civil para despistar el helicoptero no tenia ninguna falla antes de salir de ahi saquen us conclucion y Daniel la culpa ok

  3. Telma
    Hace 8 años

    Oye si era el helicoptero VIP (presidencial) o el No. 1 entonces que paso. Los pasajeros de ese dia estaban empujando a los grandes, con las tres letras todo se puede.

  4. juan perez
    Hace 8 años

    aunque no publiquen el comentario invito a Amalia q averigue si es cierto o no q habia tripulantes del escuadron de helicopteros q tenian miedo d volar con lupone, el chiguin, como lo deciamos en el escuadron, era temerario y muy arrogante, ragos d la personalidad q estuvieron directamente envueltos en el accidente, era muy atucomplaceciente y el mando lo sabia, el dia anterior d la tragedia se le señalo al director de vuelos y a lupone q estaba volando muy pegado, claro los muertos no hablan

  5. juan perez
    Hace 8 años

    no hay cultura de seguridad d vuelos en Nicaragua, los pocos investigadores de accidentes aereos graduados en estados unidos y brasil o estan jubilados o los «exiliaron» una d las cosas q se aprende en la esuela d investigacion de accidents es q nunca una aeronave cae x 1 sola causa, siempre, siempre es un conjunto d factores q no necesariamente son repentinos, x ejemplo, lupone era conocido x su gran autocomplacencia y gozaba tambien d la complacencia del mando de escuadron,

  6. Hace 8 años

    Cuando el rió suena , PIEDRAS TRAE.

  7. vega
    Hace 8 años

    Todo está muy raro, hay algo turbio en todo esto.

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