ROMA/AFP
El director general del Instituto para las Obras de la Religión (IOR), el banco del Vaticano, Paolo Cipriani, y su adjunto, Massimo Tulli, presentaron su renuncia, que fue aceptada ayer por el comité de vigilancia de la entidad y la comisión de cardenales, anunció la Santa Sede. Sus funciones serán asumidas interinamente por el presidente del IOR (Instituto para las Obras de Religión), Ernst von Freyberg, precisó la nota.
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Las renuncias fueron presentadas “en el mejor interés de la institución y de la Santa Sede”, indicó un comunicado del Vaticano, tres días después de que el prelado Nunzio Scarano, que trabajaba para la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica, el organismo que gestiona los bienes inmobiliarios de la Santa Sede, donde era responsable de la contabilidad, fuera detenido, acusado de blanqueo de dinero.
El prelado, junto con un miembro de los servicios secretos italianos y un intermediario financiero, intentó introducir ilegalmente en Italia, sin lograrlo, unos veinte millones de euros depositados en un banco suizo procedentes de un fraude fiscal, según la acusación de la Fiscalía de Roma.
El funcionamiento del IOR es objeto de una minuciosa investigación interna desde septiembre de 2010. El papa Benedicto XVI y su sucesor Francisco, decidieron poner orden en el IOR, nombrando sucesivamente nuevos responsables e instaurando controles más estrictos en esta institución tristemente célebre en Italia. Algunos sectores católicos piden que sea convertido en un banco ético, sin ánimo de lucro y salga del sistema financiero.
A lo largo de los años, diversos escándalos han manchado la reputación del IOR, ya que círculos criminales aprovecharon el anonimato o de testaferros para blanquear sus fondos. El más importante se produjo en 1982 con la quiebra del Banco Ambrosiano, un escándalo bancario que implicaba a la CIA y a la logia masónica Propaganda 2 (P2).
El suizo René Brülhart, consejero de la Autoridad de Información Financiera (AIF), que supervisa al IOR, indicó que en 2012 se señalaron seis transacciones sospechosas.
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