Johannesburgo/EFE
El presidente de Sudáfrica, Jacob Zuma, anunció ayer que el estado del exmandatario Nelson Mandela sigue siendo “crítico”. Mientras, la prensa sudafricana hizo eco de la última polémica entre la exmujer del icono de la lucha contra el “apartheid”, Winnie Madikizela-Mandela, y el propio Zuma.
Winnie criticó el domingo duramente en una entrevista que el Gobierno divulgara en abril un vídeo sobre la visita de Zuma y otros dirigentes al domicilio de Mandela.
En las imágenes se puede ver a un Mandela ausente y desorientado, visiblemente molesto por los flashes de las cámaras de los presentes e indiferente a los gestos forzados de amabilidad de Zuma.
“No puedo expresar en palabras el daño que hizo a la familia”, aseguró Madikizela-Mandela, que calificó la acción de Zuma de “insensible” y “comprometedora” para la “dignidad” de su exmarido.
Mandela se divorció de Winnie en 1996, tras el frío recibimiento que le dispensó su mujer a su salida de prisión en 1990, después de 27 años entre rejas. Madikizela-Mandela ha sido uno de los miembros de la familia que más mano izquierda ha mostrado con los periodistas.
Makaziwe Mandela, hija de Nelson y su primera mujer, Evelyn, ha calificado a los periodistas de “buitres” y les acusó de tener una actitud “racista” con la familia.
Además, Makawize, sus dos hermanas Zenani y Zindzi —hijas de Winnie y Nelson— y otros familiares se han enfrentado al nieto del exlíder Mandla Mandela por los detalles del funeral de Madiba. La agria disputa ha llegado incluso a un tribunal de la zona.
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