50 años de cursillos en Nicaragua

Erwin J. Kruger

El pasado domingo 30 de junio celebramos el cincuenta aniversario de la llegada de Cursillos de Cristiandad a Nicaragua, con una Ultreya centroamericana que presidió nuestro arzobispo metropolitano y cursillista monseñor Leopoldo Brenes en el Colegio Centroamérica.

Asistí a la celebración con Chale Mántica, líder mundial de cursillos y otros movimientos de Iglesia, mi compañero de reunión de grupo durante cuarenta años y mi hermano en Cristo. Los libros de Chale revolucionaron cursillos y hasta el día de hoy es considerado una de las voces más autorizadas de cursillos a nivel mundial

Cursillos de Cristiandad llegó a Nicaragua gracias a la oportuna intervención de monseñor Federico Argüello Solórzano, o mejor dicho a la oportuna intervención del Señor y a la dócil obediencia del padre Argüello, o el “fater”, como le decíamos los que compartíamos reunión de grupo con él aquí en la tierra durante más de cuarenta años.

Desde su inicio cursillos cambió la vida de la Iglesia en Nicaragua. En apenas tres días, quienes participaban en un cursillo tenían un “encuentro cercano de primer tipo con Jesucristo”. Descubrían a Dios y su hijo Jesús de una manera real y personal, transformando sus vidas para siempre descubriendo el verdadero sentido de ser cristiano, el amor de María Santísima, intuyendo la presencia del Espíritu Santo en nuestra vida.

El nuevo procedimiento de conocer al Señor, inspirado a Bonín y otros en España por el Señor, era efectivo. De pronto, como si estuviese uno en una celebración social nos decían: “Te presento a Jesús, tu hermano”. El shock electrizante de verlo enfrente de uno por primera vez era impactante y muchos caímos de rodillas en lágrimas ante el amor de los amores.

Esto sucedía aquí y en el mundo entero. Regresábamos a lo básico de nuestra religión, a la práctica del amor a Dios por sobre todas las cosas y el amor a nuestro prójimo por amor a Dios. La alegría era desbordante y la urgencia por transmitirla a otros era irresistible. Cursillos cambiaba la vida de todos para siempre.

La celebración trajo a mi mente los primeros días de cursillos en Nicaragua. Cuando Chale se las ingenió para llevar a mi papá y Pepe Medina a su cursillo, que a la sazón se encontraban “preparándose” para tomar su cursillo. La vida de mi padre cambió y se convirtió en un verdadero ministerio de la alegría. Y así gradualmente vi llegar a la casa solariega no solo a Chale, quien llegaba diariamente con su esposa Miriam, sino a quienes se convertirían en los primeros dirigentes de Cursillos de Cristiandad en Nicaragua.

Los cursillos proliferaron y ser cristiano dejó de ser una carga pesada para convertirse en una fuente de felicidad inmensa y contagiosa en cada uno de los que tocaba el amor de Cristo. Y los sacerdotes cambiaban con los laicos, “de colores” era el saludo alegre con que se saludaban los cursillistas, con una enorme cara de felicidad con la que vivían sus vidas nuevas.

Nadie explicaba el nuevo fenómeno. ¿Cómo era posible lograr en tres días lo que no había podido lograrse en toda la vida? La realidad es que no es posible explicar las cosas de Dios. Él tiene su manera de hacer las cosas. Él se presenta en nuestras vidas para darnos su amor y para que le abramos nuestro corazón.

Cursillos creció por todo el país transformando los ambientes de la sociedad nicaragüense y evolucionó creciendo en amor y conocimiento del inmenso amor de Dios, dando origen a nuevos movimientos de Iglesia que sirven como caminos de perfección en el amor a Dios hoy en día.

Pero algo especial sucedió este domingo pasado. Nuestro querido arzobispo dio su testimonio de cursillista. “Es la primera vez en mi vida que escucho a un obispo dando un testimonio de vida”, me comentó Chale. Y así fue, las palabras del arzobispo emanaban de manera sencilla y con una profunda sabiduría calando hondamente en el corazón de los presentes. ¡Qué enorme bendición nos dio el Señor con la escogencia de monseñor Brenes como pastor de los nicaragüenses!

A los cincuenta años de su fundación cursillos continúa con la alegría de siempre. El domingo pasado todas las caras eran de felicidad, de esa felicidad que solo puede brillar teniendo a Dios como Señor de nuestras vidas. Y el camino continúa, con alegría y sin temores, llevándonos a todos a la Casa del Padre. De Colores. El autor es Economista

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