Josué Bravo
Corresponsal/Costa Rica
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Habitantes de La Carpio, el asentamiento humano más grande de Costa Rica habitado por ticos y nicaragüenses, se oponen a una planta de tratamiento de aguas residuales que pretende instalar en la entrada de la comunidad el Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA).
En los últimos días, cientos de personas han cerrado el tránsito en la entrada de la comunidad en protesta, porque aducen que la planta que se pretende instalar en 2015 traerá malos olores, las excretas correrán por la alcantarilla y a la postre esto traerá enfermedades.
Además de las protestas, las cuales han sido respaldadas por iglesias evangélicas de la localidad, los habitantes de La Carpio han recurrido a diversas instancias para frenar el proyecto, como a la Defensoría de los Habitantes y la Asamblea legislativa.
“Somos cuidadosos del ambiente, respetuosos de las leyes e incluso estamos dispuestos a colaborar, pero tampoco vamos a permitir que pasen por encima de nosotros. Ya hicieron el botadero de basura y ahora nos quieren construir esta planta, lo que definitivamente afectara la salud de los más de 40 mil habitantes que somos en La Carpio”, manifestaron varios pobladores en un encuentro con Oscar Alfaro, diputado oficialista por San José.
“La Carpio no es un pueblo de cobardes ni pendejos” advirtió Cristian Castro, uno de los pobladores, quien exigió más respeto al gobierno.
El gerente de la unidad ejecutora del Proyecto del Plan de Mejoramiento de la Gran Área Metropolitana (GAM) de San José, del AyA, Pablo Contreras, dijo que en La Carpio se ha hecho un proceso de la construcción de la planta de tratamiento y su impacto.
Se lamentó que a las reuniones asistieron pocas personas y minimizó las protestas porque asegura, a una de ellas asistieron solo 250 personas y a otra, unas mil.
Según Contreras, estas protestas comunales son más bien para llamar la atención de otros problemas que enfrenta La Carpio.
Los habitantes de esta comunidad se viven quejando de un relleno sanitario ubicado al final del asentamiento, aseguran que los malos olores son causa de infecciones respiratorias, pero la Caja Costarricense de Seguridad Social ha descartado que las causas de enfermedades sean por culpa del basurero.
En señal de protesta, los vecinos han colgados rótulos con leyendas como “La Carpio es una comunidad de personas valiosas, no un basurero”.