Don Arturo Cruz Porras, quien falleciera el martes de esta semana en Managua a los 89 años de edad, fue un consecuente luchador por la democracia en Nicaragua.
Hoy se cumplen
desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.
con las instalaciones tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann detenido.
Don Arturo Cruz Porras, quien falleciera el martes de esta semana en Managua a los 89 años de edad, fue un consecuente luchador por la democracia en Nicaragua.
Imaginemos por un instante que Daniel Ortega, en un arrebato de locura (o quizá de lucidez) reconoce que ha hecho mal las cosas, acepta que consiguió el poder de mala manera y decide devolver el gobierno que no le pertenece. Sí, sí. No se rían, solo es una hipótesis retórica e ingenua para llegar a este punto: ¿A quién se lo entregaría? ¿Qué programa de gobierno está esperando para reemplazar lo que actualmente tenemos? ¿Quién o quiénes han presentado una propuesta distinta y consistente? No la hay. Esa es la gran tragedia: no hay alternativa. Todos sabemos que este gobierno está haciendo mal las cosas pero nadie sabe cuál sería la alternativa. Si estamos ante un menú de un solo plato, la alternativa sería ¿no comer?
La Revolución Liberal de 1893, liderada por el general José Santos Zelaya, coincide con el desarrollo mundial, la industrialización y el comercio marítimo que hacía emergente la construcción del Canal Interoceánico; las opciones planteadas eran Nicaragua y Colombia (antes de la independencia panameña). Zelaya fundaba los ejes revolucionarios y reformadores de su gobierno en el nacionalismo, el desarrollo material, la educación y una legislación moderna con carácter de contemporaneidad.
De haber habido primavera árabe hoy debería ser verano y, sin embargo, parece que fuera invierno o, al menos, otoño. En cualquier caso, estamos donde empezamos: en Egipto gobiernan los militares que sostenían a Mubarak y los “cambios” que las fuerzas armadas occidentales ayudaron a instalar en el norte de África son solo “buenas intenciones”.
“Actualmente vivimos en una época donde el tráfico de información a través de medios radiales, televisivos, telemáticos, informáticos, etc., está adecuado socialmente. El informarse es un derecho, una obligación y una necesidad. Ejemplo de ello es la información personal “crediticia” manejada por las centrales de riesgo, quienes la brindan a bancos o casas comerciales para fines del otorgamiento de créditos, al igual que las llamadas telefónicas o e-mails que recibimos de casas comerciales ofreciendo bienes y/o servicios que no hemos solicitado, entre otros.
Aquel viejo gordo y bonachón de la aldea de Sotto il Monte, que parecía haber dejado su morral y su cayado de pastor de cabras en la Sala de las Lágrimas antes de internarse por los infinitos corredores del Palacio Apostólico Vaticano, ya con las vestimentas blancas que los sastres se apuraron en descoser porque no había manera que le quedaran, fue uno de los íconos de la década de los sesenta, y seguro se hubiera sentido a gusto entre la densa humareda del concierto de Woodstock con su cigarrillo en la boca, porque entre sus placeres estaba el de fumar, y, claro, el de comer.