Portugal pidió ayer retrasar hasta finales de agosto, principios de septiembre, la próxima evaluación de la “troika” (UE-FMI-BCE) de acreedores del país a las cuentas lusas, que debía comenzar el lunes que viene, debido a la crisis política que atraviesa.
El gobierno portugués también pidió que las dos próximas evaluaciones, es decir, la octava y la novena, se realicen simultáneamente, según un comunicado del Ministerio de Finanzas que hace alusión a “la situación política actual” para apoyar su petición.
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