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desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

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La inmunidad: cáncer político

Mario Sandoval Aranda

Ahora que serán escogidos los nuevos funcionarios electos por el poder legislativo, se debería seleccionar a personas honorables y dignas del respeto ciudadano, que tengan vocación de patria, no a mercenarios de la política ni a los mismos que el pueblo repudia por desempeñar su cargo en forma reprochable.

Da gusto ver en países democráticos, no totalitarios, cómo actúan funcionarios de este nivel: apegados a la ley y a los intereses del pueblo. Sobre todo en el poder electoral, que debe ser integrado por miembros de conducta intachable, garantes del voto secreto ciudadano, que no se burlen del votante en forma descarada robándole su voto, como ocurre en Nicaragua y por eso la gente ya no quiere votar por desconfianza.

Si van a cambiar a los funcionarios, los electores deben escoger ciudadanos honestos, probos, de reconocida honorabilidad. Personas que con su sola presencia den prestigio al Gobierno y a las instituciones, no vividores de la política que solo buscan su bienestar personal y en vez de pensar en el bien de la patria y del bien común, únicamente piensan en su enriquecimiento a través del cargo.

Sería saludable para la patria y la nación aplaudiría con regocijo, que abolieran la inmunidad, dejándola solo para el presidente de la República pudiendo ser enjuiciado (si cometiere falta grave o delitos) después de concluir su periodo presidencial.

A los funcionarios públicos que cometen fechorías, además de enjuiciarlos se les debe inhibir para ocupar cargos públicos de por vida. Solo así tendríamos una patria con funcionarios honestos, dignos del respeto ciudadano. En el senado romano, cuando un senador cometía delitos de lesa patria y corrupción se le quitaba la vida. En cambio aquí solo van sobre el bienestar propio sin el menor rubor.

Hay que terminar con la ambición desmedida de quienes abusan de los cargos amparados en la inmunidad, individuos que se enriquecen sin pagar impuestos y también compran propiedades y hacen negocios por medio de testaferros.

Aboliendo la inmunidad Nicaragua daría en su vida política un cambio fundamental de 180 grados, pues terminaría con la corrupción que nos agobia y es el obstáculo mayor para el progreso y salir de la pobreza en que vivimos por la corrupción imperante, sin tener leyes que la frenen.

Pero es un sueño utópico la abolición de la inmunidad, pues los que pueden abolirla supongo que son los primeros en oponerse. Ellos no estarían dispuestos a matar su gallinita que les pone los huevos de oro ni quieren, ya sin prebendas, terminar con su carrera política lucrativa.

Se ha visto cómo en otros países han sido enjuiciados y condenados por sus fechorías expresidentes corruptos como Carlos Andrés Pérez en Venezuela, Calderón Fournier y Miguel Ángel Rodríguez en Costa Rica (quienes están cumpliendo su condena) y Figueres (hijo) que está pendiente. También el expresidente de Guatemala, Alfonso Portillo, quien por corrupto y robarse varios millones de dólares fue extraditado a los Estados Unidos donde será procesado y condenado por el lavado de este dinero robado. Siendo un caso bochornoso por ser procesado por un país extranjero. El autor es periodista colegiado y miembro del Centro Nicaragüense de Escritores.


COMENTARIOS

  1. Byron
    Hace 8 años

    Es iluso creer que los «electores» van a elegir personas honestas para los cargos publicos, no mientras el pais siga sumido en la barbaria del gobierno orteguista. Es hasta tonto creer y escribir sobre eso. Seguro, mas que seguro que seguiran eligiendo borregos de desfile igual que los actuales.

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