El desafortunado episodio del avión del presidente Morales que fue desviado a Viena le costó a mi país varias críticas de diversos orígenes, que me han atañido de forma muy particular porque los nicaragüenses se declaran apenados de ver Francia perder su independencia y libertad, Francia supuestamente actuando bajo la presión de los Estados Unidos de América. No quisiera retornar a los sucesos de la semana pasada, sobre todo al hecho de que Francia por medio de sus más altas autoridades le expresó a Bolivia que lamenta el contratiempo que se le ocasionó al presidente Evo Morales, e indicaron claramente que la confusión técnica dio lugar a retrasos en la confirmación de la autorización de sobrevuelo del avión del presidente de Bolivia en la noche del 2 al 3 de julio. Esta autorización se confirmó de inmediato, en el instante en que las autoridades francesas fueron informadas de que la aeronave en cuestión era la del presidente Morales. Por supuesto, nunca hubo intención de negar el acceso a nuestro espacio aéreo al avión del presidente Morales, que siempre es el bienvenido en nuestro país. La relación con Bolivia está marcada por la confianza y la amistad. La visita a Francia realizada en marzo por el presidente Morales, marcada por una reunión muy cordial con el presidente de la República de Francia, fue una oportunidad para destacar la voluntad política común de dar un nuevo impulso a la asociación entre nuestros dos países.
Por lo que concierne los Estados Unidos, estos son nuestros aliados y muchos lazos históricos, políticos, económicos y sociales nos unen a ellos. Mi país y los franceses no olvidamos que los soldados estadounidenses que desembarcaron en Francia al final de la Segunda Guerra Mundial no tenían las mismas intenciones que los que ocupaban a la Nicaragua de Augusto César Sandino: ellos vinieron para ayudarnos a liberarnos como nosotros los ayudamos en la lucha por la independencia en 1776. Recordamos las famosas palabras del primer norteamericano que puso pie en Francia en 1944: “¡Lafayette aquí estamos!”
No vemos a los Estados Unidos de América desde el mismo ángulo y aunque nuestras relaciones son a veces un poco exigentes no son origen de diatribas ni de invectivas, son fuertes vínculos entre aliados que se entienden y se ayudan. Aliados no significa alineados: cuando Francia, bajo el gobierno de François Mitterrand, presidente socialista, no estuvo de acuerdo con los Estados Unidos para apoyar a los contrarrevolucionarios en Nicaragua en los años ochenta se lo dijo y apoyó al gobierno del presidente Ortega. Cuando Francia, bajo un presidente de derecha no estaba de acuerdo con la guerra en Irak lo dejó claro, incluso ante las Naciones Unidas.
Pues sí, Francia ha conocido y continuará a conocer y a defender las glorias de la independencia, basando su creencia en un mundo multipolar que defiende todas las diferencias, sobre todo la diversidad cultural frente a la mundialización y la estandarización. Francia también sabe que hay glorias de la interdependencia. Nuestro presidente dijo recientemente en una conferencia sobre el “mundo del después”:
“El riesgo es que el mundo conozca desequilibrios que no podrá resolver. La esperanza, es que este mundo consiga reducir las desigualdades y establecer normas y garantizar que todos seamos responsables de un destino común.
Este es el mundo de después, que presupone antes que todo una Francia capaz de hacer llegar su voz, porque esperan su voz.
Una Europa consciente de su futuro y un mundo que sabe que ahora está inevitablemente ligado a un destino común”.
No, el episodio desafortunado del avión del presidente Morales no debe dejar pensar a mis amigos nicaragüenses que Francia está cambiando, sigue siendo fiel a sus valores, sabe expresar sus pesares cuando es necesario, sabe expresar su desacuerdo cuando es necesario, aquí en Nicaragua y en otros lugares, pero siempre con el respeto que debe a sus amigos.
Es lo que celebraremos en el puerto Salvador Allende de Managua este domingo 14 de julio por la tarde con nuestro lema republicano: ¡Libertad, Igualdad, Fraternidad e Independencia! El autor es Embajador de Francia en nicaragua
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