Judith Flores
Una veintena de nicaragüenses protestaron contra la dictadura de Daniel Ortega, frente al consulado nicaragüense en Miami, momentos antes que el mandatario pronunciase su discurso el 19 de julio, en la celebración del 34 aniversario de la revolución sandinista.
La intención de los protestantes era llamar a la reflexión sobre esa fecha, que para un sector significa el triunfo de la revolución sandinista, que derrocó al régimen de Anastasio Somoza; para otros el inicio del episodio más oscuro y dramático de Nicaragua.
“Daniel vendepatria”, “Democracia Sí, Dictadura orteguista No”, se leía en los banner que los manifestantes colgaron en la acera del consulado nicaragüense en Miami, mientras al frente de la sede consular, otro grupo ondeaba banderas azul y blanco, llamando la atención de los transeúntes y los conductores que circulaban la calle Flagler, una de las principales vías en la Pequeña Habana.
Más tarde, al caer la noche participaron en una misa por la libertad de Nicaragua, en la iglesia San Juan Bosco, donde parte de la congregación es nicaragüense.
Para el periodista y columnista nicaragüense, Sergio Boffelli, radicado en Miami, el 19 de julio es una fecha histórica que establece el final de una dictadura y el inicio de otra peor. A su juicio, ese hecho histórico ha dividido a los nicaragüenses desde entonces.
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