Luis Eduardo Martínez M.
Fue un día alegre y con diversas actividades para niños y adultos en El Zapote, una comunidad 35 kilómetros al este de la ciudad de Matagalpa, donde viven unas 200 familias de actitud emprendedora y abundantes aspiraciones para salir de la pobreza, principalmente a través de la educación.
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La gente de El Zapote escuchó atenta los cuentos leídos por voluntarios nicaragüenses, británicos y ticos de la organización Raleigh, durante una jornada promovida a través del Programa de Educación de la Asociación Nicaragüense para el Desarrollo Sostenible (Anides) en coordinación con el Banco Central de Nicaragua.
Esa jornada incluyó testimonios alentadores, pinta caritas, piñatas, payaso y música a fin de “tomar a los niños en el presente, fortalecerlos ahora y prepararlos para que sean personas con capacidad para generar cambios y mejorar las condiciones en sus comunidades”, explica Gloria Ordóñez, directora ejecutiva de Anides.
Ordóñez dice que los habitantes de El Zapote han reconocido que la educación es un recurso de la comunidad que les permite mejorar sus condiciones de vida y salir del aislamiento.
De hecho, en la pequeña escuela multigrados Germán Pomares la deserción escolar dejó de ser un problema y este año, de 64 alumnos que iniciaron el curso lectivo, solo dos abandonaron las clases porque con sus padres emigraron de la zona, explica por su parte el director de este centro, José Daniel Blanchard Rivera.
Según el maestro, la retención escolar y el cambio de actitud en niños y adultos ha sido fortalecida a través de las actividades como la realizada este jueves en la escuela.

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