CARACAS, Distrito Capital/AFP
Cien días después de haberse puesto la banda presidencial, Nicolás Maduro ha afianzado su legitimidad, aún cuestionada por la dirigencia opositora, pero su liderazgo está siendo puesto a prueba por el grave deterioro económico que afecta cada vez más a los venezolanos.
Nicolás Maduro tiene ahora el reto de “mantener la cohesión en el chavismo” y “ganar capacidad de influencia en la toma de decisiones”, dice el politólogo John Magdaleno.
Maduro se ha reunido con representantes del sector empresarial, medios de comunicación, dirigentes sindicales y jerarquía eclesiástica, visitó varios países, como El Vaticano, y asumió la presidencia del Mercosur.
El opositor Henrique Capriles, que ha insistido en su “cruzada por la verdad” dentro y fuera del país, con resultados mezclados, tiene el desafío de movilizar a su electorado a pesar de que sembró la duda sobre la honestidad de las autoridades electorales.
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El autodenominado “primer presidente chavista” manifestó así su confianza en el futuro en la conmemoración del 230 aniversario del nacimiento del libertador Simón Bolívar, el miércoles: “No son cien días. Son (…) cien años de revolución bolivariana, chavista y socialista (…) Vamos a seguir cien días más y todo el tiempo que Dios nos dé de vida trabajando por la patria”, aseguró Maduro, que creció políticamente a la sombra de Hugo Chávez.
Lo que sí puede poner en aprietos a Maduro es la delicada situación económica que azota a los venezolanos y que según expertos tiene su origen en el férreo control cambiario en vigor desde 2003 en un país netamente importador, altamente dependiente de los ingresos de sus exportaciones de petróleo.
Los engorrosos trámites y restricciones para conseguir dólares por los empresarios retrasan las importaciones, generando escasez de productos básicos como azúcar o harina y materias primas, lo cual a su vez presiona fuertemente la inflación.
El primer trimestre del año cerró con una inflación récord del 25 por ciento, superior al ajuste salarial, y la escasez de productos básicos está en los peores niveles de los últimos años.
“Hay deterioro de salarios, de empleo, va a haber inflación, va a seguir el problema de la escasez de alimentos. Los próximos meses son de deterioro económico que podría derivar en conflictividad social“, explica el economista Máxim Ross.
En estos cien días, el Gobierno ha abierto un poco el grifo de dólares a través de subastas que los expertos juzgan insuficientes, ha tomado acciones contra la especulación en los precios y ha detenido a varios funcionarios por corrupción, pero ha seguido su política de endeudamiento y de expropiaciones.
Una encuesta de Datanálisis difundida esta semana revela que el 58 por ciento de los venezolanos considera negativa la situación económica y que un 52.2 por ciento de los chavistas encuestados opina que el Gobierno debería trabajar con el sector privado para reactivar la economía
Hace falta una “auténtica” política de crecimiento, con medidas apropiadas en el campo cambiario y monetario, en la política fiscal y generar confianza que atraiga inversiones privadas, afirma Ross.
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