Nueva York/AFP
Sin luz, ni televisión, y con los hijos en casa de los abuelos, muchas parejas en Nueva York y Nueva Jersey se encontraron a solas luego del paso del huracán Sandy, el 29 de octubre de 2012, que dejó cien muertos y el resultado nueve meses después es un verdadero “baby boom”.
Nueve meses tras el paso del ciclón, los hospitales de ambas ciudades ven una fuerte alza de la tasa de natalidad. En el Jersey Shore University Medical Center de Neptune (Nueva Jersey), el número de recién nacidos en julio se acerca a 200, incremento del 25 por ciento respecto a 160 de 2012.
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Los expertos en demografía son escépticos sobre si este tipo de aumentos pueden ser atribuidos a un único acontecimiento. Sugieren incluso que esa idea es demasiado tentadora para los medios de comunicación, encantados de contar una historia positiva tras una catástrofe como Sandy.
Richard Evans, economista de la Brigham Young University de Utah, y coautor de un estudio sobre tendencias de los nacimientos en EE. UU. luego de huracanes, publicado en 2010, afirma que es posible que Sandy haya tenido una incidencia en el alza de la concepción, aunque las parejas probablemente ya habían pensado en procrear y lo que sucedió es que adelantaron esa decisión.
Evan y su equipo hallaron que por cada 24 horas de alerta por tormenta en las costas del Atlántico y el golfo de México en Estados Unidos se produce un alza del dos por ciento en los nacimientos nueve meses después.
Para Tara y Brian Salzman, Sandy fue un factor decisivo en la llegada de su cuarto hijo, Brody, que nació en Long Island el miércoles. Al aproximarse el huracán, la pareja envió a sus hijos a la casa de los abuelos. “Gracias a Dios con el huracán Sandy pude pasar tiempo a solas con mi marido”, contó Tara al diario The New York Post.
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