RÍO DE JANEIRO/AFP/AP/EFE
El papa Francisco, que enfrenta el desafío de revitalizar la Iglesia tras escándalos de corrupción y pedofilia, pidió ayer a cientos de miles de jóvenes católicos que conserven la fe pese a los malos sacerdotes, en un discurso al terminar de presidir el viacrucis celebrado en el marco de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ).
“Jesús se une a tantos jóvenes que han perdido su confianza en las instituciones políticas porque ven egoísmo y corrupción, o que han perdido su fe en la Iglesia, e incluso en Dios, por la incoherencia de los cristianos y de los ministros del Evangelio”, expresó el papa argentino. “¡Cuánto hacen sufrir a Jesús nuestras incoherencias!”, exclamó el pontífice ante un mar de peregrinos.
“Fuera Cabral” se leía en una de las banderas de la manifestación. Cientos de miles de peregrinos que asistieron al viacrucis, miraron a los manifestantes desde la playa. “Ellos tiene el derecho (a manifestarse) mientras no ofendan al papa”, expresó la brasileña Claudia Portela (45), participante de la JMJ.
En Sao Paulo, una violenta protesta dejó cinco agencias bancarias destruidas, señales de tránsito destrozadas y el tráfico bloqueado en una de las principales avenidas del centro por barricadas en llamas, informó la prensa local. La protesta fue convocada en solidaridad con los manifestantes de Río de Janeiro.
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“En la Cruz de Cristo está el sufrimiento, el pecado del hombre, también el nuestro y Él acoge todo con los brazos abiertos, carga sobre su espalda nuestras cruces y nos dice: ‘¡Ánimo! No la llevas tú solo’”, añadió Francisco.
Anoche, el papa presidió el viacrucis, el camino de la Cruz, que representa los diferentes momentos vividos por Jesús desde que fue detenido hasta su crucifixión, y en la cual participaron 280 actores y voluntarios, un clásico. En el viacrucis, el papa también ofreció la cruz de Cristo a las víctimas de la violencia, a los marginados, perseguidos y a los jóvenes que dejaron de tener confianza en las instituciones políticas.
El viacrucis es uno de los principales eventos de la JMJ, diseñado para recordar a los jóvenes católicos que su fe se basa en que Cristo murió para perdonar los pecados del hombre. Frente a una multitud, amontonada y arropada con chaquetas para protegerse de una noche de lluvia, Francisco les dijo que Jesús carga con el sufrimiento del mundo, de las familias cuyos hijos son víctimas del “falso paraíso” de las drogas, de los hambrientos “en un mundo donde se tiran toneladas de comida cada día”, de los que son perseguidos por su religión, sus creencias” o “simplemente por el color de su piel”.
El pontífice incentivó a los participantes de la jornada y a los fieles a acercarse a Iglesia y recuperar valores perdidos. “Jesús con su cruz recorre nuestras calles para cargar nuestros miedos, nuestros problemas, nuestros sufrimientos, también los más profundos”, dijo Francisco.
JÓVENES INSPIRADOS
Los jóvenes católicos se sintieron inspirados por el mensaje del papa. “El Papa quiere contagiar el liderazgo y sacar los colores de la juventud, demostrando que nosotros somos el futuro de este mundo, con un liderazgo católico”, expresó Eric, un joven panameño que recorría Copacabana con un grupo de amigos del país, “impactados” por la presencia del pontífice.
“Son unos discursos que llegan mucho a los jóvenes y nos invitan al alboroto, pero a un alboroto de fe, de acompañamiento de todos los jóvenes para ser una sola Iglesia”, dijo el bogotano Diego Cano. “Nos lleva a mover el mundo de maneras diferentes, a sentir la presencia de Dios en nuestras vidas”, describió su compañero Alejandro Echeverri, quien ha conocido el mar justo en Río de Janeiro. “Teniendo a Dios podemos hacer grandes cosas”, concluyó Echeverri.
CAMBIOS DE AGENDA
La anulación de dos grandes eventos en un gran “Campus Fidei” (campo de fe) en Guaratiba, a causa de las lluvias torrenciales de los últimos días, ha provocado cuestionamientos a la organización de la JMJ. Hoy, los jóvenes peregrinarán 9.5 km del centro de la ciudad hasta Copacabana. Luego dormirán en la playa de Copacabana, y no en el Campus Fidei, en una vigilia en la que el papa rezará una oración. Mañana, la misa de clausura de la JMJ fue trasladada a Copacabana.
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